Las edades de oro y de plata de Sepúlveda

Toros de Sepulveda, disfrutando de la sombra de un árbol en la llanura de la finca

Toros de Sepulveda, disfrutando de la sombra de un árbol en la llanura de la fincaIntroducción

Introducción

Entre Salamanca y Ciudad Rodrigo existe un hermoso valle, paraíso del toro bravo desde tiempo inmemoriales. Las orillas del Yeltes y sus famosos pastos son territorio del toro, desde el Puente de Castillejo hasta el pueblo de Castraz de Yeltes. Ya en el siglo XIX los bajos perfiles negros de los toros de casta rompían la verde densidad de los altas hierbas que aparecen en primavera por las ricas tierras del Yeltes, convirtiéndose esta zona en un famoso manantial de bravura. La personal pluma de Alfonso Navalón había escrito en 1964 que « El Yeltes es a Salamanca lo que el Guadalquivir a Sevilla: El río de los toros bravos. En la ribera del Yeltes beben la buena casta de los mejores toros de la tierra ».

Encierro de las hembras, una tarde de tentadero de 1955. Fotografia El Ruedo

Encierro de las hembras, una tarde de tentadero de 1955 en Sepulveda. Fotografia El Ruedo

En el siglo XX, una de las vacadas que mejor representó este hermoso valle fue la que creó D. Ignacio Sánchez de Sepúlveda al comprar en 1942 un lote de hembras y un semental al famoso ganadero charro Juan Sánchez y Sánchez, conocido como Juan Terrones. Desde entonces, con sus épocas de esplendor y otras menos gloriosas, la ganadería anunciada « Sepúlveda de Yeltes » ha propuesto al aficionado taurino muchos ejemplares que han marcado la Historia del toreo. Muchos de ellos se lidiaron durante una de las épocas menos conocidas de la historia de la vacada, cuando todavía Ignacio Sánchez y sus hijos Luis y Antonio criaban toros de pura estirpe Contreras. A finales los años 60, los dueños del hierro salmantino introducen vacas y sementales oriundos de Atanasio Fernández y de Lisardo Sánchez, abriendo quizás el capítulo más conocido de su historia.

Los hermanos Antonio y Luis Sanchez, con Victoriano de la Serna y Enrique Callejas una tarde de tentadero de 1955. Fotografia El Ruedo

Los hermanos Antonio y Luis Sanchez, con Victoriano de la Serna y Enrique Callejas una tarde de tentadero de 1955. Fotografia El Ruedo

   El presente trabajo propone al lector recorrer la trayectoria de la vacada charra, descubrir las entrañas de la gloriosa primera época de la ganadería, antes de dedicar un exhaustivo estudio a los capítulos más destacados de su historia. Desvelaremos las secretas predilecciones de algunas figuras del toreo por el toro de Sepúlveda o los vínculos más o menos duraderos y estrechos que la ganadería consiguió establecer con algunas de las plazas de toros más relevantes de la geografía taurina.

1. La edad de oro de los Sepúlveda

Un ejemplar de la ganadería en los lustrosos campos de Sepulveda

Un ejemplar de la ganadería en los lustrosos campos de Sepulveda

La iglesia de Sepulveda

La iglesia de Sepulveda

Al dejar la carretera que une Salamanca y Ciudad Rodrigo, el paseante se encontrará con un camino que rompe la inmensidad verde de los prados. La primavera está a punto de despedirse. Dentro de algunas semanas, los campos se podrán amarillos de día y dorados al atardecer. Después de recorrer varios kilómetros por este camino de tierra, nos encontramos con una pequeña alquería llamada Sepúlveda. La componen un conjunto de casas con fachadas blancas. En una de ellas vivió el obispo de Ciudad Rodrigo hasta la desamortización de Mendizabal, según relata Cesar Móran. Además de estas casas, la alquería incluye una granja y una modesta iglesia. En su techo descansan, tranquilas, dos hermosas cigüeñas. Desde siempre el paseante está acostumbrado a verlas, como si formasen parte del típico decorado.

Los ricos campos de Sepúlveda, además de servir para la crianza del toro, han sido utilizados para la agricultura. El cultivo del centeno, del lino y del trigo, además de la cría de ganado vacuno, lanar y cerdoso han sido siempre las actividades de las treinta almas que siempre vivieron en este hermoso paraje. Las necesidades de otras épocas y las actividades agrarias obligaron a destruir varios monumentos megalíticos que escondían, celosas, las verdes praderas de Sepúlveda. Entre ellos, unos dólmenes y un túmulo megalítico situado a proximidad de la plaza de tienta, desgraciadamente derrumbado en la actualidad.

Carlos Sanchez Rico Samuel Flores y el Marqués de Villagodio 1965

En esta foto están reunidos dos de los personajes clave en la historia de la ganadería de Sepulveda. En primer lugar, el Marqués de Villagodio : con sus reses, la familia Sanchez de Sepulveda inicia su aventura ganadera hasta los años 1940. A partir de ahí, otro de los personajes de la fotografía, Carlos Sánchez Rico participa en la renovación de Sepulveda al ceder a Ignacio Sanchez un semental llamado Sangriento que daría muchas alegrías a su nuevo propietario. Completa la tertulia Samuel Flores.

En los años 40 la familia Sánchez y Sánchez criaba ya ganado bravo en su finca de Sepúlveda de Yeltes, procedente de la vacada que poseía el Marqués de Villagodio. Sin embargo, en 1942, sabedor de la buena labor realizada por Juan Terrones en su finca de Llen, Don Ignacio define nuevos objetivos para la ganadería y compra a su compañero un lote con el que consigue, en muy poco tiempo, colocar el hierro familiar en lo más alto. Tal fue su mérito que, a partir de una ganadería de calidad pero francamente irregular, la de Terrones, y en tiempo récord, en apenas diez años, el nuevo ganadero hizo de su hierro uno de los predilectos de los toreros más importantes del momento. Descubramos la rigurosa y exitosa labor que llevó a cabo Ignacio Sánchez de Sepúlveda durante estos primeros años.

Tienta organizada en los inicios de la trayectoria de Sepulveda, en 1953. Fotografia El Ruedo

Tienta organizada en los inicios de la trayectoria de Sepulveda, en 1953. Fotografia El Ruedo

1.1. De Terrones a Sepulveda

La Historia es caprichosa, y los que la escriben también. Los historiadores, en función del mensaje que desean vehicular, modelan los hechos para darles la forma ambicionada. Por tanto, siempre el relato generado está marcado por el sello de la subjetividad.

La historia de la ganadería de la que aquí tratamos, Sepúlveda de Yeltes, no escapó de la subjetividad de los que la escribieron y del momento en el que lo hicieron. Tampoco se libró del fantasma típicamente taurino que tiende a querer, sistemáticamente, asignar el mérito de los ganaderos a sus antecesores… Según estos relatos, Juan Terrones crió durante 22 años « contreras », cuando Juan Contreras tuvo en sus manos dichos toros durante todavía menos tiempo, apenas 17 años… También según ellos, Ignacio Sánchez de Sepúlveda crió a su vez « contreras » durante 40 años… Sin embargo, ninguno de los famosos historiadores del toro bravo reconocieron que este último ganadero logró una regularidad nunca conseguida hasta entonces. Ninguno reconoció tampoco la gran labor desempeñada por la familia Sánchez de Sepúlveda, que consiguió imponerse en las plazas más importantes de la geografía taurina europea… Al injusto desprecio que sufrió la obra de Ignacio Sánchez y de sus hijos este texto pretende devolver el mérito a quién se lo ganó.

Con este semental, marcado con el hierro de Juan Contreras, empieza la aventura de los hermanos Sanchez Rico de Terrones. De este semental procederá seguramente parte del lote adquirido por Ignacio Sanchez de Sepulveda a D. Juan Terrones.

Con este semental, marcado con el hierro de Juan Contreras, empieza la aventura de los hermanos Sanchez Rico de Terrones. De este semental procederá seguramente parte del lote adquirido por Ignacio Sanchez de Sepulveda a D. Juan Terrones.

La familia charra de los Sánchez Rico, afincada en la mítica dehesa de « Terrones », era  ganadera de bravo por tradición. Ya en el siglo XIX Ildefonso Sánchez Tabernero y su esposa Carlota habían llevado las riendas de una ganadería brava. Sin embargo, sus descendientes Juan Sánchez « Terrones », afincado en Llén, y su hermano Santiago Sánchez Tabernero compran la mitad de la vacadas de Juan Contreras Murillo en 1920. El lote de vacas procedía directamente de las noventa hembras y de los sementales Aceintuno, Manchonero y Ratón adquiridas por el señor Contreras y Murillo a la viuda de Joaquín Murube, Doña Tomasa Escribano. Aquella compra había permitido a Juan « Terrones » y a sus hermanos mejorar la calidad de su producción ganadera : los hierros de Terrones y de los Hermanos Sánchez Rico, a pesar del juego irregular dado por sus toros, habían conseguido adquirir cierto prestigio. Pero pronto, al cabo de veinte años, Juan « Terrones » cede un lote de unas cuarenta vacas y un semental a Ignacio Sánchez, el de Sepúlveda, con el que tenía vínculos familiares y de amistad. La gran mayoría, más de la mitad, nacidas en 1939 y, consiguientemente utreras en el momento de la compra. Algunas otras eran nacidas en 1938 y en 1940. ¿Vio, Ignacio Sánchez, los tentaderos de estas vacas? ¿Participó directa o indirectamente en ellos? Puede ser, pero nada lo asegura. La edad de las hembras compradas deja suponer que pudo, el nuevo ganadero, presenciar las faenas de tienta en Llén. Cierto es, sin embargo, que don Ignacio esperó que pasaran varios años para poner una nota a cada animal, después de comprobar personalmente el comportamiento de al menos tres de sus hijos.

Con un reducido lote, pero de excelsa calidad, nacía la ganadería de Ignacio Sánchez , el de Sepúlveda que, en muy poco tiempo, iba a conseguir triunfar en cada una de sus comparecencias gracias al extraordinario semental vendido por Juan Terrones a su compañero. ¿Equivocación de Juan Terrones? ¿Acierto intuitivo de su comprador? ¿O bien Juan Terrones quiso, en buen caballero, venderle un semental muy contrastado a su amigo? Si resulta difícil, o imposible, contestar a estas preguntas con total certeza y explicar el rápido declive de la ganadería de Juan Terrones, cierto es que la compra realizada por Ignacio Sánchez, y la selección posterior, fueron un acierto total.

Los hermanos Sanchez Rico, realizando labores de campo en Terrones

Los hermanos Sanchez Rico, realizando labores de campo en Terrones

1.1.1. El extraordinario legado de Presidente

En esta paciente labor inicial de construcción, desempeñó un papel fundamental el único semental comprado en 1942 a Juan Terrones. Dicho toro, llamado Presidente, engendró unos animales extraordinariamente bravos. Los presentaremos más adelante. Como dato curioso, cabe destacar la pertenencia a esta reata de un toro singular, llamado Presidente también, con el que Carmelo Pérez recibía por tercera vez la alternativa el 4 de julio de 1931 en la plaza castellano-manchega de Toledo.

Durante los cuatro años en los cuales cubrió las vacas marcadas con el hierro de Juan Terrones, Presidente levantó las sólidas bases de la joven ganadería. Transmitió no solamente una inusitada bravura a sus hijos sino que también definió un tipo especialmente fino y pequeño. La fiereza heredada por sus hijos estaba acompañada por una deslumbrante movilidad, virtudes aprovechadas por los toreros ya en las primeras corridas lidiadas para cautivar al público y triunfar con rotundidad.

En 1946 la ganadería salmantina presenta su primera corrida de toros procedente de las hembras compradas a Juan « Terrones » cubiertas por el semental Presidente. El estreno se celebra en Burgos, el 29 de junio, con un cartel de lujo : Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez y « Parrita » son los tres toreros acartelados para lidiar los seis primeros ejemplares de Sepúlveda. De las seis reses enchiqueradas, cinco destacan por su magnífico comportamiento tanto en el primer tercio como en el de muleta. Domingo Ortega mata a Bachiller-3, un animal sobresaliente ovacionado en el arrastre, al igual que Bruñidor-10 al que Ortega desoreja. Pepe Luis Vázquez desoreja a su vez al buen toro llamado Bailador-5. Otros dos toros, llamados Buzonero-14 y Barquero-4, hijos también de Presidente, sorprenden por su marcada bravura y reciben una cerrada ovación al ser arrastrados por las mulillas burgalesas.

Este sonoro triunfo iba a marcar la tónica de las primeras temporadas. Las cortas camadas de sacas, inducidas por la reducida cantidad de vacas de vientre, se vendían muy rápidamente y los primeros toreros de la época se peleaban para torear aquellos bondadosos y bravos animales.

Alvaro Domecq toreando a pie al excelente Aguilucho en Barcelona (1946). Este toro era hijo del semental Presidente.

Alvaro Domecq toreando a pie al excelente Aguilucho-2 en Barcelona (1946). Este toro era hijo del semental Presidente.

Ese mismo año, Ignacio Sánchez debuta en Barcelona con varios toros sueltos. Una semana después del triunfo cosechado en Burgos, lleva un novillo hasta la ciudad Condal para que lo toree Álvaro Domecq. Ante la extraordinaria bravura del ejemplar nacido en la ribera del Yeltes, llamado Aguilucho-2, otro hijo del excelente semental Presidente, Álvaro Domecq pone pie en tierra para torear con la muleta al sobresaliente utrero. Las imágenes que la revista El ruedo nos ha legado demuestran la afirmada torería del rejoneador andaluz al mismo tiempo que ponen de manifiesto la fineza de las hechuras del animal. Esta caracterizó siempre, sin lugar a dudas, la morfología de los animales criados en las inmediaciones del río Yeltes por Ignacio Sánchez, siempre finos y de razonable tamaño.

La semana siguiente, dos sobreros remiendan una corrida toreada por Gitanillo de Triana, Parrita, Pepín Martin Vázquez y Rovira. En el sorteo Gitanillo de Triana se lleva al Bullicioso-7, hijo de Presidente : Bullicioso, de pelo negro girón, pelea de forma excepcional en cuatro encuentros con el caballo, ganándose el respeto y las merecidas ovaciones de la afición catalana. El 10 de octubre, un último sobrero, descendiente también del semental Presidente, cierra la espectacular aunque corta temporada de Sepúlveda. Al bien llamado Bonito-13, el novillero Paquito Muñoz corta las dos orejas y sale en hombros del coso catalán.

Paquito Muñoz toreando por "manoletina" al excelente ejemplar de Sepulveda, Bonito-13, otro hijo superior de Presidente. Le corta las dos orejas.

Paquito Muñoz toreando por « manoletina » al excelente ejemplar de Sepulveda, Bonito-13, otro hijo superior de Presidente. Le corta las dos orejas.

Pepin Martin Vazquez exultante después de conseguir los máximos trofeos de Abulillo en Toledo (1947)

Pepin Martin Vazquez exultante después de conseguir los máximos trofeos de Abulillo en Toledo (1947)

La temporada siguiente, la de 1947, fue también sobresaliente. Corta, porque el número de vacas de vientre no permitía producir más, pero intensa en cuanto a importancia de los triunfos cosechados. Un nuevo mercado se abre durante esta temporada para Don Ignacio y su ganadería. Ambos debutan en dos ferias con caché, aunque de segundo plano como son las de Toledo, el 5 de junio, y de Santander, el 6 de agosto. En ambos festejos la bravura enclasada de los hijos de Presidente ofrecen el triunfo a las figuras del toreo acarteladas. En Toledo, Luis Miguel Dominguín desoreja al primer toro del festejo y sale a hombros con Pepín Martin Vázquez. Este ultimo firma aquel día un rotundo triunfo, cortando nada menos que cuatro orejas y un rabo, éste al magnífico toro llamado Abulillo-12. Sonoro triunfo para los toreros y para la vacada salmantina que, en su segunda corrida completa, empieza a convencer a los toreros más importantes del momento de la excelsa calidad de su cimiente.

Pepin Martin Vazquez toreando a Abulillo en Toledo (1947), un nuevo hijo sobresaliente del semental Presidente. El diestro le corta los máximos trofeos.

Pepin Martin Vazquez toreando a Abulillo en Toledo (1947), un nuevo hijo sobresaliente del semental Presidente. El diestro le corta los máximos trofeos.

Dos meses después, en el coso santanderino de Cuatro Caminos Manolete corta un rabo a Bromista-28, el último toro que mataría de Sepúlveda. Si ésta fue la única corrida que pudo torear de la vacada salmantina, cierto es que dejó imágenes inolvidables, publicadas en El Ruedo. En algunas de ellas se percibe el sello del torero cordobés, particularmente en una verónica llena de intensidad dramática por la depuración del gesto y la economía del movimiento realizado ante la humillada embestida de otro hijo sobresaliente de Presidente, Bromista. Lo que no contaba la Historia es una anécdota deliciosa : este toro era hijo de la única vaca cárdena, de nombre Bromista-6 y nacida en 1939 en Llén, comprada a Juan Terrones por Don Ignacio. Este pelo, desapareció con ella. No volvió a aparecer el pelo cárdeno por las inmediaciones del Yeltes según relata el nieto de Ignacio Sánchez, Don Iñigo Sánchez Urbina. Sin embargo, algún ejemplar cárdeno nació, de esta procedencia, en las tierras toledanas del Castañar, propiedad del Conde de Mayalde.

Espléndida media verónica realizada por Manolete en Santader el 6 de agosto de 1947 ante Bromista de Sepulveda. El diestro cordobés corta las dos orejas y el rabo del excelente hijo del semental Presidente. Fotografia El Ruedo

Espléndida media verónica realizada por Manolete en Santader el 6 de agosto de 1947 ante Bromista de Sepulveda. El diestro cordobés corta las dos orejas y el rabo del excelente hijo del semental Presidente. Fotografia El Ruedo

Dada la descomunal bravura que transmitía Presidente, cabe preguntarse ¿por qué no cubrió más tiempo? ¿Quizás era un semental ya contrastado cuando lo compró Ignacio Sánchez de Sepúlveda? ¿O murió joven? Puede que siempre quede la duda aunque también puede que las hipótesis aquí formuladas hallen quizás algún día explicación. Sin embargo, es innegable que Presidente encastó a toda la ganadería : hasta con las vacas con notas de tienta más modestas, logró poner de manifiesto las virtudes que transmitían esas hembras. Ahí están los casos de la Bolichera-5 o de la Artesana-17 que, después de quedar preñadas por Presidente, dieron la vida unas hembras sobresalientes.

Por su capacidad para transmitir tanto en hembras como en machos un fondo extraordinario, Presidente marcó sin duda alguna de forma excepcional la historia de la vacada salmantina. El prestigio logrado por ella se debe a este emperador de la bravura que fue Presidente.

1.1.2. El bravo Bravio

En 1948, Don Ignacio Sánchez no lidia nada más que cuatro novillos en Valencia. En esta lenta labor de elaboración de las bases de la ganadería, la paciencia fue sin lugar a dudas del éxito. Ante la ausencia de necesidad de triunfar rápidamente, el ganadero charro optó por cuidar la simiente elegida en los primeros suspiros de la aventura. Esperó ver los resultados dados por los hijos de las hembras adquiridas para poner nota a cada una de ellas tal y como testimonia hoy en día su nieto, Don Iñigo.

Bravio-11, toreado por Pepin Martin Vazquez en Barcelona el 10 de abril de 1949. Fue echado a las vacas durante cuatro temporadas antes de lidiarse con seis años en Barcelona. Era hijo del famoso Presidente. Dio excelentes resultados y un magnifico juego el día de su lidia en Barcelona.

Bravio-11, toreado por Pepin Martin Vazquez en Barcelona el 10 de abril de 1949. Fue echado a las vacas durante cuatro temporadas antes de lidiarse con seis años en Barcelona. Era hijo del famoso Presidente. Dio excelentes resultados y un magnifico juego el día de su lidia en Barcelona.

Ante la espléndida huella dejada por el semental Presidente, Don Ignacio buscó asegurar la herencia de su capital genético. Con este fin, decidió poner a pruebas un utrero nacido en 1943, aprobado en el campo tras tentarlo en el caballo sin torearlo. Bravío, marcado con el número 11, empezó a padrear en 1947, justo antes de cumplir los cuatro años, y lo hizo consecutivamente hasta 1949, año en el que Pepín Martín Vázquez lo lidió en Barcelona cuando estaba a punto de cumplir los seis años. Si fue bravísimo en la prueba realizada en la placita de tienta de Sepúlveda, fue superior el día de su lidia en el coso catalán. Deslumbró hasta tal punto a los taurinos presentes en la monumental que El Ruedo le dedicó especialmente un artículo, hecho absolutamente inusual en aquella época. El cronista Don Ventura relata el singular suceso con las siguientes palabras : « Un astado llamado Bravío, negro, número 11, que respondió al nombre que le pusieron conservó excesivo temperamento al final, por no castigarse debidamente, y el exceso de codicia, si excelente para acreditar la casta, entorpeció la desenvoltura y la comodidad del torero ». La fiereza del bravo Bravío-11 desembocó en la derrota del experimentado torero. Pero la historia de este toro no iba a terminar ese 10 de abril de 1949, sino que iba a seguir con la magnífica descendencia que engendró durante las tres temporadas en las cuales cubrió las vacas de Sepúlveda, descendencia de la que tendremos oportunidad de hablar más adelante.

Bravío : padre fundamental de la bravura de Sepulveda

Hijo del semental Presidente comprado a Juan Terrones y de la Bravia-14.

Sus hijos nacieron en 1947, 1948, 1949 y 1950.

Además de Bravío, Don Ignacio Sánchez lidia aquel día otro buen hijo de Presidente, llamado Bichero-49, del que Antonio Caro pasea las dos orejas tras firmar una faena importante culminada por dos tandas de naturales sobresalientes.

Bichero-49, toreado en Barcelona el 10 de abril de 1949 por Antonio Caro. Fue un excelente ejemplar, hijo de .... Fotografia de El Ruedo.

Bichero-49, toreado en Barcelona el 10 de abril de 1949 por Antonio Caro. Fue un excelente ejemplar, hijo de Presidente. Fotografia de El Ruedo.

1.1.3. La idonea combinación

Levantar una ganadería supone la combinación de una serie de elementos condicionantes fundamentales entre los cuales están la calidad de la materia prima, el acierto de la labor de selección realizada durante los primeros años, y la suerte. Estos elementos dependen, por supuesto del grado de conocimiento del nuevo ganadero, pero también de la intuición y del misterio que conlleva cualquier experiencia humana. Don Ignacio Sánchez tuvo el mérito, la intuición, el acierto y la suerte de adquirir la punta de vacas comprada a su amigo Juan Terrones y supo, a partir de estos animales iniciales, construir una sólida base con la que pudo, durante más de treinta años, crear un toro bravo, capaz de convencer y emocionar tanto a los aficionados como a los toreros que se enfrentaron a él.

Carlos Sanchez Rico. Aconsejó a Ignacio Sanchez de Sepulveda echar el toro Sangriento a sus vacas y acertó.

Carlos Sanchez Rico. Aconsejó a Ignacio Sanchez de Sepulveda echar el toro Sangriento a sus vacas y acertó.

Para esta elaboración fundamental, Ignacio tuvo la acertada intuición de recurrir a los hermanos de Juan Terrones, los hermanos Sánchez-Rico, a los cuales compró un segundo semental. Durante el invierno de 1944 llegó desde la mítica dehesa de Terrones el toro llamado Sangriento, un animal que ligó muy bien con las hembras y marcó un extraordinario segundo capítulo dentro de la historia de las fundaciones de Sepúlveda. Durante dos parideras, de las cuatro en las que llegó a cubrir las hembras, acompañó al ya mencionado Presidente. Iñigo Sánchez Urbina recuerda como fue Carlos Sánchez Rico quien sugirió a don Ignacio que echara a las vacas aquel toro, convencido de que le iba a ligar. Y el tiempo demostraría que el llamado « Carlines » tenía razón, siendo muchas las alegrías dadas por Sangriento a su nuevo propietario.

Este segundo acierto se comprobó rápidamente puesto que se encadenaron los triunfos de Sepúlveda durante las temporadas 1950, 1951 y 1952. Hasta cuatro hijos del toro Sangriento fueron echados a las vacas por Don Ignacio Sánchez, de los cuales destacó sobremanera Buzonero-74 con el que formaría su ganadería en 1959 José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde.

El Conde de Mayalde, José Finat y Escriva de Romani, construyó su ganadería a partir de la de Sepulveda, gracias al extraordinario semental llamado Buzonero-74.

El Conde de Mayalde, José Finat y Escriva de Romani, construyó su ganadería a partir de la de Sepulveda, gracias al extraordinario semental llamado Buzonero-74.

A pesar de tener camadas de tamaño reducido, Sepúlveda logró grandes éxitos en los años cincuenta gracias al tándem Presidente y Sangriento. No solamente sus hijos respectivos propiciaron triunfos a los toreros que los mataron sino que la estrategia de selección imaginada por Don Ignacio le daría más tarde muchas alegrías : ésta consistía en el cruce de hijas de Presidente preñadas por Sangriento, o hijo de Presidente, en este caso Bravío-11, cubriendo hijas de Sangriento, o bien a sus propias hermanas. Estas tres vertientes de la estrategia concebida por el nuevo ganadero fructificaron y lograron potenciar las virtudes que cada uno de estos animales, combinándolas entre ellas.

Un bravisimo ejemplar de Sepulveda lidiado el 4 de mayo de 1950 en Barcelona. Fotografia El Ruedo

Un bravisimo ejemplar de Sepulveda lidiado el 4 de mayo de 1950 en Barcelona. Fuerza, poder, humillación y fijeza, transmite la espectacular fotografia publicada en El Ruedo.

En 1950, Sepúlveda lidia exclusivamente en Barcelona, un total de doce toros, el 4 de mayo y en verano, el 20 de agosto. Cada uno de estos dos festejos ve a un matador triunfar : Rafael Ortega, en el primero de ellos, recibe las dos orejas del cuarto toro de la tarde el 4 de mayo como premio a su lúcida labor, y el 20 de agosto Rafael Llorente hace lo propio a pesar de la ligera mansedumbre de su oponente, el toro Desertor-68, un nieto del famoso semental Presidente.

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La temporada siguiente significa para Sepúlveda la vuelta al coso burgalés del Plantío en el que había debutado triunfalmente cinco temporadas antes, además de la su presentación en la Glorieta salamantina el 21 de septiembre, diez días después de hacerlo en Albacete. El 29 de junio, el diestro Calerito firma un rotundo triunfo durante la « corrida monstruo » organizada para celebrar la vuelta de la vacada salmantina al coso burgalés. Convincente por su frescura y determinación, Calerito sale a hombros con un total de cuatro orejas en el esportón. Consigue dos de ellas ante Baulero-87, un hijo de Sangriento que destacó por el magnifico comportamiento que tuvo en la muleta del diestro. Ese mismo día Juan Silveti torea a otro buen ejemplar de Sepúlveda, llamado Bichero-81.

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El día de San Mateo, Rafael Ortega desoreja a Bachiller-79 en Salamanca, hermano del excelente Bachiller-3 que había toreado Domingo Ortega en Burgos, durante la corrida de presentación de la nueva vacada en 1946. Otro de sus hermanos, hijo de Bravío-11, Bachiller-105, se dejaría cortar un trofeo el 14 de septiembre de 1951 en la localidad segoviana del Espinar por Parrita. Aquel día, Pablo Lozano cortaría un rabo al primer ejemplar de su lote y saldría a hombros en solitario.

Rafael Ortega con Bachiller, toro con el que triunfó en Salamanca el 21 de septiembre de 1951. Fotografia El Ruedo

Rafael Ortega con Bachiller, toro con el que triunfó en Salamanca el 21 de septiembre de 1951. Fotografia El Ruedo

En 1952, Sepúlveda vuelve a Barcelona con ocho novillos, dos de ellos sobreros el 16 de agosto, y tres toros, hijos de Bravío, que completan una corrida de Antonio Pérez de San Fernando el 7 de septiembre. El Choni corta una oreja al buen Bastidor-125 tras realizar una faena « francamente superior » tal y como lo cuenta Don Ventura en su crónica, y Jorge Aguilar « El Ranchero » las dos del bravo Bailador-107. Una semana antes de este triunfo barcelonés, en Almería, los entonces novilleros Pedro Martinez « Pedrés » y Juan Montero se hacen cada uno con la bagatela de cuatro orejas y un rabo en una tarde memorable.

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Menos de un año después de sorprender con los Sepúlveda en Almería, ya matador de toros, Juan Montero consigue triunfar de nuevo con los toros de don Ignacio Sánchez en Burgos el 30 de junio de 1953, obteniendo un importante éxito junto con Antonio Chenel « Antoñete » que lo acompaña en su salida a hombros tras cortas las dos orejas y el rabo del quinto toro.

Pedro Tapia dando la vuelta al ruedo con los tres novilleros el 10 de mayo de 1953. Fotografia El Ruedo

Pedro Tapia dando la vuelta al ruedo con los tres novilleros el 10 de mayo de 1953. Fotografia El Ruedo

Para entender el extraordinario ambiente que empezaba a tener la vacada salmantina en cada una de sus comparecencias, solo hace falta comprobar algunos de los datos de la temporada de 1953 : A los 12 toros lidiados, sus matadores cortan un total de once orejas y tres rabos. Estos tres rabos, los consiguen en Segovia el 12 de julio Jumillano con su primer oponente y Girón en cada uno de sus toros. De los 6 novillos lidiados en Gerona el 10 de mayo, los novilleros se reparten seis orejas. La calidad de los animales toreados a lo largo de la temporada de 1953 es tal que en dos ocasiones el público para el ritual litúrgico de la corrida de toros para invitar a los toreros a saludar (en Burgos, el 30 de junio) o para que el mayoral, Pedro Tapia, de la vuelta al ruedo junto con los novilleros en Gerona, homenaje del que queda el siguiente recuerdo.

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1.2. Una rápida consagración 

Pocas son las ganadería que, tan velozmente y con un núcleo reproductor tan reducido, han conseguido hacerse indispensable en el panorama taurino a lo largo de la Historia. El logro conseguido por don Ignacio Sánchez se fundamentó en la paciencia con la que actuó y en el razonable sentido de la medida con el que inició su aventura ganadera. Prueba de ello es el bajo número de toros lidiados y la excelsa calidad de los que pisaron el albero de los ruedos españoles a finales de los años cuarenta y a principios de la siguiente década. Dos o tres corridas de toros estaban en venta al declinar el otoño y, al poco tiempo, cada una de ellos encontraba ubicación en las programaciones de la temporada siguiente. A todas ellas se apuntaban las figuras del momento, desde Antonio Ordóñez hasta Santiago Martin « El Viti » y Paco Camino, pasando por Luis Miguel Dominguín y Jaime Ostos, sabedoras de las garantías de éxito que conllevaban las corridas marcadas con el hierro de Sepúlveda.

Si bien es cierto que esta época Sepúlveda logró tener escenarios privilegiados como fueron los casos de Barcelona o de Linares, cabe resaltar la presencia del hierro salmantino en muchas plazas de segunda categoría y en algunas de primera importancia, como Pamplona o Valencia, durante los veinte primeros años de su existencia.

1.2.1. Linares : El primer bastión de Sepúlveda

La amistad que unía a Ignacio Sánchez de Sepúlveda y a la familia Balañá, que entonces gestionaba Barcelona y Linares, entre otras plazas de toros, permitió a la nueva vacada salmantina entrar en los carteles de las ferias de dichas localidades. En cada uno de los festejos que significaron el debut de la ganadería en aquellas plazas, ésta triunfó con rotundidad, ganándose el derecho de volver a lidiar en las siguientes ferias. Pudimos comprobar anteriormente el caso de Barcelona. La de Linares fue una verdadera plaza talismán para Sepúlveda, siendo durante varios años consecutivos el escenario de numerosos triunfos memorables. El primero de ellos cosechado el día de la presentación del hierro charro, a finales de agosto de 1954.

El debut de Sepúlveda en Linares, el 28 de agosto de 1954, causó sensación por el número de trofeos otorgados y por la calidad del ganado presentado por don Ignacio Sánchez : en efecto, dos de estos animales fueron premiados con la vuelta al ruedo. Uno de ellos, Guasón-43, lidiado en cuarto lugar por Antonio Bienvenida, con el que realizó una importante faena por la cual saludó una fuerte ovación tras fallar repetidamente con los aceros. Del primer ejemplar de su lote había conseguido pasear dos trofeos. Chicuelo II acompaña a sus compañeros en la salida a hombros tras lograr un total de tres trofeos, dos del tercer toro del festejo, y uno del último. Triunfador numérico del festejo, Cesar Girón desata locura en el ruedo linarense ante los excelentes pupilos de Sepúlveda, corta los máximos trofeos del segundo toro de la tardes y las dos orejas, el rabo y la pata del quinto, premiado a su vez con una póstuma vuelta al anillo.

Con este deslumbrante triunfo empezaba el idilio que mantuvo la plaza de toros linarense con la ganadería salmantina. En tan solo una década, Sepúlveda había conseguido un crédito y prestigio extraordinarios. La intensidad de los triunfos obtenidos y su regularidad le habían permitido colocarse entre las vacadas predilectas de los toreros.

Espléndido pase de trinchera ejecutado en Linares por Manolo Vazquez el dia de su reaparición, ante un excelente Sepulveda, el 28 de agosto de 1956. Fotografia El Ruedo.

Espléndido pase de trinchera ejecutado en Linares por Manolo Vazquez el dia de su reaparición, ante un excelente Sepulveda, el 28 de agosto de 1956. Fotografia El Ruedo.

Dos años después de la exitosa presentación de Sepúlveda en Linares, el hierro charro vuelve a triunfar el 29 de agosto de 1956. Jaime Ostos, Chamaco y Cesar Girón dan juntos una vuelta al ruedo después de morir el tercer ejemplar de la tarde. El día anterior, Manolo Vázquez reaparece en Linares lidiando reses de la ganadería salmantina, junto con Antonio Ordóñez y Gregorio Sánchez. Quedan de esta reaparición imágenes sublimes de las faenas realizadas por Manolo Vázquez y por el Maestro de Ronda. Estos testimonios gráficos ponen de relieve la extraordinaria humillación que atesoraban aquellos animales, calidad con la que gozaban los toreros para realizar su toreo. La casta unida a la clase que caracterizaban esos animales conformaban una excelsa materia prima con la que moldear el toreo en redondo y asentado que exigía ya el público.

Arrogante actitud de Gregorio Sanchez dibujando un espectacular derechazo ante un entregado ejemplar de Sepulveda en Linares, el 29 de agosto de 1957. Fotografia El Ruedo

Arrogante actitud de Gregorio Sanchez dibujando un espectacular derechazo ante un entregado ejemplar de Sepulveda en Linares, el 29 de agosto de 1957. Fotografia El Ruedo

En 1957 Antonio Bienvenida, Litri y Gregorio Sánchez firman un nuevo y apoteósico triunfo en Linares, asentando la relación privilegiada establecida entre la afición linarense y la vacada afincada por el valle del Yeltes. Dos orejas premian la labor del primero ante el abre plaza, cuatro orejas, dos rabos y una pata pasea Litri bajo el clamor exultante del respetable y las Gregorio Sánchez corta los máximos trofeos y la pata del último toro de la tarde.

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Un año después, llega Antonio Ordóñez a Linares junto con Antonio Bienvenida y Chamaco, y se alza con los máximos trofeos del segundo ejemplar de la tarde. Quizás por no responder con esta corrida a las expectativas creadas en sus anteriores comparecencias, o por la necesidad de conquistar nuevos escenarios, la ganadería salmantina se ausenta de su bastión durante seis años y vuelve a Linares, eso sí, de forma triunfal el 10 de mayo de 1964 con una gran corrida, ofreciendo a Diego Puerta y a El Cordobés la oportunidad de salir en volandas tras lograr respectivamente los máximos trofeos del quinto ejemplar y un total de cuatro orejas y un rabo del tercero y del sexto animal.

1.2.2. La suerte de San Fermín

En julio de 1954, Sepúlveda debuta en Pamplona en el marco de su feria de San Fermín y triunfa nuevamente gracias al excelente resultado dado por el cruce que Ignacio Sánchez había concebido, entre las descendencias del semental Presidente y las del toro Sangriento, adquirido a los hermanos Sánchez Rico. En efecto, un producto de dicho cruce, el toro llamado Chivato-34, permitió aquel 8 de julio a Cesar Girón marcar un hito en su carrera y en la Historia del toreo pamplonés.

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Después de encadenar los triunfos en Castellón, Sevilla, Granada y Córdoba, César Girón llega a Pamplona para presentarse como matador de toros en el coso de la misericordia, acompañado por dos figuras del toreo, Julio Aparicio y Antonio Ordóñez. Recibe a Chivato-34 con cuatro magníficas verónicas rematadas con una media. Realiza un lúcido quite con el capote y coloca tres espléndidos pares de banderillas antes de dibujar una faena tan rotunda, tan acabada, que el público premia su labor con los máximos trofeos y le obliga a dar dos vueltas al ruedo. Cuenta el cronista que, después de realizar nada menos que cuarenta y ocho muletazos, algo descomunal en aquella época, « dios dos vueltas al ruedo devolviendo prendas de vestir y una pulsera de oro, pero de oro del de antes de la guerra mundial, y una ristra de ajos -¡con lo caros que están!- y la mar de cosas extrañas. Aquello fue el delirio auténtico, también del bueno, de antes de la guerra ». Tal magnitud tuvo este triunfo que los espectadores llevaron en volandas al torero hasta el hotel donde hospedaba.

Salió a hombros de la Plaza – relata el cronista – y así lo llevaron hasta la plaza del Castillo, y dieron con él la vuelta por dicha plaza, para llevarle hasta el hotel y hacerle salir, por tres veces por lo menos, al balcón de su cuarto y que saludara al público, que, estacionado en la calle de la Estafeta, lo aclamaba con entusiasmo. Esto da la idea de cuál fue el éxito de Girón.

También la cantidad de muletazos hechos al toro da una idea bastante significativa de la calidad del toro Chivato. ¿ Quizás el triunfo de César Girón motivó a Antonio Bienvenido para que eligiera un año después a su hermano, Chivato-66, para lidiarlo en una corrida concurso celebrada el 28 de agosto en el Puerto de Santa María ? De este concurso la familia Sánchez de Sepúlveda guarda como recuerdo en sus salones un inmenso y bello cartel con el que se anunció la corrida concurso.

Dos años después de su exitosa presentación pamplonesa, Sepúlveda trae una brava y noble corrida de toros con la que Paco Corpas recibe la alternativa de manos de Joselito Huerta y Gregorio Sánchez. El nuevo matador de toros corta una oreja del primer toro de la tarde, al igual que su padrino de alternativo mientras Gregorio Sánchez desoreja al tercer ejemplar, abriendo la puerta grande en solitario.

Curro Giron el dia de su triunfo en Pamplona con toro de Sepulveda, en 1957. Fotografia Chapresto publicada en El Ruedo.

Curro Giron el dia de su triunfo en Pamplona con toro de Sepulveda, en 1957. Se puede apreciar la capacidad que tuvo el toro para humillar en las telas manejadas por Curro Giron. Fotografia Chapresto publicada en El Ruedo.

Al año siguiente, el 11 de julio de 1957, Ignacio Sánchez vuelve a San Fermín con una corrida que propicia a su vez el triunfo de Curro Girón. Este corta las dos orejas del primer animal, mientras Jaime Ostos y Chamaco obtienen respectivamente la oreja del quinto y sexto animal. Sin embargo, los toros dejan un sabor de boca agridulce entre los aficionados navarros. A pesar de presentar una destacada nobleza, pecan de una evidente falta de casta. Por aquel entonces, la ganadería charra empieza a evidenciar cierta irregularidad. Las corridas extraordinariamente bravas, como la que se lidia en Valencia el 18 de marzo de 1958 se intercalan con otras de menos poder y de menos casta, como la que Iñigo Sánchez de Sepúlveda lleva a Pamplona el 9 de julio de ese mismo año. La mansedumbre de los animales enchiquerados rompe momentáneamente la relación que vinculaba la ganadería con esta gran plaza de toros, hasta 1990, época en la que vuelve a triunfar aún con más fuerza la divisa salmantina.

1.3. Barcelona, un escenario privilegiado

Dentro de las ciudades en cuyas plazas Sepúlveda de Yeltes ha obtenido los éxitos más rotundos de su trayectoria, la más destacada es, sin lugar a dudas, la de Barcelona. Desde 1946, la vacada charra ha lidiado continuamente en las plazas de toros de la ciudad condal, exceptuando los años en los que, por tener un número reducido de toros de saca, no pudo acudir a Barcelona. Hemos relatado la triunfal presentación de Sepúlveda en los ruedos catalanes a finales de la década de los 40. Sin embargo, a lo largo de la época de los 60, numerosos toreros se consagraron en Barcelona delante de toros nacidos en las inmediaciones del río Yeltes y marcados con el hierro de Sepúlveda.

1.3.1. La regularidad del triunfo

Un serio toro de Sepulveda.

Un serio toro de Sepulveda.

A finales de los años 1950, la ganadería de Ignacio Sánchez empieza a definirse claramente por la calidad de sus toros pero también por una recurrente irregularidad. Frente a la bondad de muchos de los animales lidiados, otros presentan una evidente mansedumbre que, en pocos años, empieza a perjudicar la ganadería. Esta definición, en lo bueno y en lo malo, de los distintos comportamientos de los toros nacidos en Sepúlveda pudo ser el resultado de una importante consanguinidad. Ésta alcanzó un nivel tan alto que, tal y como lo recuerda el actual representante de la vacada charra Iñigo Sánchez Urbina, hubo años en los que los sementales aprobados no fueron fértiles. Por ello, en 1967 el padre de Iñigo, Antonio Sánchez de Sepúlveda compra ganado a Javier Solís de Casablanca, procedente del Conde de la Corte vía Juan Cobaleda, con el objetivo de refrescar y de salvar el capital genético de los llamados « contreras » adquiridos a Juan Terrones en 1942.

Antonio Sanchez de Sepulveda, padre de Inigo Sanchez Urbina, actual representante de la ganaderia : ademas de torear en el campo, tal y como se puede comprobar en la fotografia, fue el artifice del éxito de la época mas reciente y mas conocida de Sepulveda. Fotografia de El Ruedo

Antonio Sanchez de Sepulveda, padre de Inigo Sanchez Urbina, actual representante de la ganaderia : ademas de torear en el campo, tal y como se puede comprobar en la fotografia, fue el artifice del éxito de la época mas reciente y mas conocida de Sepulveda. Fotografia de El Ruedo

Curro Giron, el dia de su triunfo en Valencia ante toros de Sepulveda en 1957.

Curro Giron, el dia de su triunfo en Valencia ante toros de Sepulveda en 1957.

A pesar de ello, Sepúlveda sigue permitiendo el triunfo de los toreros del momento. En Valencia, por ejemplo, corta dos orejas Curro Girón en 1957. Al año siguiente sale a hombros Jaime Ostos tras despachar una brava corrida junto con Gregorio Sánchez, que logra un trofeo del primer ejemplar de su lote mientras Antonio Bienvenida resulta gravemente herido por el toro que abre plaza. En León, el 22 de junio de 1958, y posteriormente en Tudela, el 25 de julio de ese mismo años, los toros decepcionan por su mansedumbre, al igual que en Pamplona.

Llega la temporada 1959 y, con ella, la necesidad para Sepúlveda de volver a triunfar en plazas de primera importancia. Afortunadamente, Ignacio Sánchez envía un buen lote a Barcelona con el que Luis Miguel Dominguín firma una importantísima tarde : obtiene una oreja del segundo toro de la tarde y los máximos trofeos del quinto, después de realizar una memorable faena. En la feria de julio de Mont de Marsan, la terna compuesta por Antonio Ordóñez, Chicuelo II y Curro Girón sale a hombros tras corta un total de seis orejas.

Luis Miguel Dominguin, frente a un bajisimo y entregado ejemplar de Sepulveda durante la colosal tarde que firmó en Barcelona el 29 de Junio de 1959. Fotografia El Ruedo

Luis Miguel Dominguin, frente a un bajisimo y entregado ejemplar de Sepulveda durante la colosal tarde que firmó en Barcelona el 29 de Junio de 1959. Fotografia El Ruedo

En 1960, Sepúlveda confirma la buenas sensaciones dejadas la temporada anterior, espacialmente en las plazas de Barcelona y de Madrid. Durante un festival celebrado en Las Ventas, un utrero, merecedor del indulto según la prensa especializada, deslumbra por su bravura. Julio Aparicio le corta las dos orejas. En la ciudad condal, Paco Camino sale a hombros después de desorejar a un toro, junto con Chamaco, éste con tres orejas en su esportón. Exultante reencuentro el del diestro oriundo de Huelva con sus partidarios catalanes ante un buen ejemplar de Sepúlveda, lidiado en cuarto lugar y aplaudido en el arrastre tras haber peleado con brío bajo el castigo de la vara : esta faena, realizada por Chamaco es una continuada ovación, acompañada por la música y el clamor de los espectadores. Dos orejas y una clamorosa vuelta al ruedo recompensan la brillante actuación del torero de Huelva.

Martin Sanchez Pinto el dia de su alternativa en Barcelona, en 1960. Fotografia El Ruedo

Martin Sanchez Pinto el dia de su alternativa en Barcelona, en 1960. Fotografia El Ruedo

El serio Escultor-157 de Sepulveda con el que Martin Sanchez Pinto se doctoró como matador de toros el 24 de Julio de 1960 en Barcelona. Fotografia El Ruedo.

El serio Escultor-157 .Fotografia El Ruedo.

A finales del mes de julio, Diego Puerta corta una oreja a un Sepúlveda, tres días antes de que Martin Sánchez « Pinto » reciba la alternativa en Barcelona frente Escultor-157. Después de matarlo, da una merecida vuelta al ruedo. En una plaza de menor categoría, Alcalá de Henares, Pedro Martinez « Pedrés » corta un total de cuatro orejas, aprovechando las bravas condiciones de Hortelano-116 y de Bruñidor-149.

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Luis Segura toreando por natural al buen Gavillero el 26 de agosto de 1961. Fotografia El Ruedo

Luis Segura toreando por natural al buen Gavillero, que embiste humillado, el 26 de agosto de 1961. Fotografia El Ruedo

La temporada de 1961 es mucho más corta, seguramente por causa de la venta de la mitad de la ganadería al Conde de Mayalde, realizada tres años antes. También es más decepcionante desde el punto de vista cualitativo ya que los animales resultan deslucidos, para muchos de ellos. De una corrida desigual lidiada el 24 de junio en Barcelona, destacan dos toros toreados por Fermín Murillo : el segundo de la tarde, un buen ejemplar llamado Garita-4, nieto de Bravío-11, y el quinto, Fabriquero-147, a los que el diestro corta un apéndice, saliendo a hombros del coso catalán. Dos meses después, en Alcalá de Henares, Luis Segura obtiene el único trofeo de la tarde, cortado al toro Gavillero.

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El viti el dia de su éxito en Plasencia, el 9 de junio de 1962. Fotografia El Ruedo.

El viti el dia de su éxito en Plasencia, el 9 de junio de 1962. Fotografia El Ruedo.

A pesar de haber obtenido resultados regulares en 1961, Sepúlveda consigue otra vez volver a imponerse en las ferias, triunfando nuevamente en 1962. En Plasencia, Santiago Martín « El Viti » protagoniza una magistral tarde el 9 de junio. Le otorgan la oreja del primer toro de su lote, después de realizar una gran faena, y las dos del quinto de la tarde, tras matarlo de forma contundente. Apenas dos días después, en Barcelona, su Majestad « El Viti » vuelve a rayar a gran altura con el tercero de la corrida al que desoreja. En julio, el sevillano Diego Puerta triunfa con los toros de Sepúlveda en Palma de Mallorca, meses antes de que su compañero Pedrosa corte las dos orejas del toro Humorista en Barcelona, un animal que resultó ser extraordinario a pesar de haber pasado más de seis meses en los corrales de la plaza de toros catalana.

El Viti en Barcelona, el 24 de Junio de 1961. Fotografia El Ruedo

El Viti en Barcelona, el 24 de Junio de 1961. Fotografia El Ruedo

1.3.2. Los años irregulares

La década de los 60 estuvo marcada por la irregularidad, en cuanto a número de reses lidiadas y en calidad de las mismas. Durante tres temporadas, entre 1963 y 1965, los triunfos se intercalan con varias corridas decepcionante. Aún así, los toreros que en aquel entonces encabezaban el escalafón siguen confiando en la vacada charra, torean sus corridas y con ellas triunfan. Paco Camino, El cordobés, Litri, Diego Puerta, El Viti y Jaime Ostos, entre otros, marcan estas tres temporadas toreando reses de los hermanos Sánchez de Sepúlveda en las plazas de toros más relevantes del panorama taurino.

Paco Camino dibujando un excelente natural ante un toro de Sepulveda. Fijeza, humillacion, rectitud en la embestida son algunas de las virtudes que permite vislumbrar esta fotografia publicada en El Ruedo.

Paco Camino dibujando un excelente natural ante un toro de Sepulveda. Fijeza, humillacion, rectitud en la embestida son algunas de las virtudes que permite vislumbrar esta fotografia publicada en El Ruedo.

En 1963, por ejemplo, Mondeño y Antonio de Jesús abandonan el coso de la Malagueta a hombros, una tarde de agosto. Antonio Bienvenida corta una oreja a uno de los toros de aquella brava corrida. Del encastado tercero, Antonio de Jesús obtiene dos apéndices después de alzarse a la altura de tan buen ejemplar, culminando su obra en dos soberbias tandas de naturales. Durante la temporada 1964, Paco Camino, Litri y Jaime Ostos matan otra excelente corrida de Sepúlveda en el amarillo albero del coso arraigada en las inmediaciones del mediterráneo. Los dos últimos salen en volandas mientras Paco Camino es conducido a la enfermería después de recibir una fuerte cornada por el primer animal de la tarde. Litri pasea las dos orejas del segundo y los máximos trofeos del cuarto, mientras Ostos desoreja a sus tres oponentes, acompañando a su compañero en la apoteósica vuelta al anillo.

A lo largo de estas tres temporadas, el salmantino Santiago Martín « El Viti » puntúa en repetidas ocasiones frente a reses de Sepúlveda, a pesar de las complicaciones planteadas por éstas en los ruedos de Palma de Mallorca, de Zamora y de Aranjuez.

El Viti en Aranjuez el 4 de septiembre de 1963. Fotografia El Ruedo.

El Viti en Aranjuez el 4 de septiembre de 1963. Fotografia El Ruedo.

En 1964, « El Viti » vive un feliz reencuentro con la vacada charra en la Glorieta salmantina ; triunfa con estremecedora rotundidad después de cortar nada menos que cuatro orejas y un rabo. Los diestros José Luis Borrero « Chamaco » y « Pedrés » consiguen a su vez desorejar a uno de los ejemplares de su lote y acompañan al torero de Vitigudino en su salida a hombros. Un mar de entusiasmo los lleva a cuestas, paseándolos por el ruedo salmantino ante la admiración de sus respectivos partidarios.

Manuel Benítez « El Cordobés » es otro de los diestros que irrumpe con fuerza y triunfa con toros nacidos por las riberas del Yeltes, en la dehesa de Sepúlveda. En mayo de 1964, el joven matador conmociona los aficionados franceses en el coliseo de Nîmes : después de entregarle las dos orejas, el rabo y la pata del sexto toro, un remiendo marcado con el hierro de Juan Pedro Domecq, los espectadores penetran de forma espontánea y masiva en el ruedo, apasionados por su nuevo ídolo, para rodear al torero y acompañarlo en una tumultuosa vuelta al ruedo. Semanas después, a finales del mes de agosto, el nuevo huracán llamado « El Cordobés » llega a la localidad jienense de Linares para afrontar una corrida de Sepúlveda : la despacha con brillantez y, nuevamente, impacta a los aficionados que se rinden ante tanta arrogancia torera y le entregan cuatro orejas y un rabo. Una semana después, en Barcelona, sucede el feliz reencuentro del torero con toros de Sepúlveda : nuevo triunfo del diestro, esta vez ante un buen ejemplar llamado Intendente-70, último ejemplar de una gran corrida de toros, al que desoreja. Aquel día, Paco Camino obtiene una oreja del excelente Justiciero-59 y Fermín Murillo resulta ovacionado tras lidiar a otro animal sobresaliente, de nombre Duquesito-59.

1.3.3. Ausencia temporal

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Tras un periodo de rápida consolidación que duró más de veinte años, el hierro de Sepúlveda desaparece sorprendentemente de los carteles de las ferias españolas ; durante cuatro temporadas, entre 1966 y 1969, la vacada salmantina lidia un escaso número de toros. Las ventas a Vicente Charro y a José Finat y Escivá de Romaní, Conde de Mayalde, llevadas a cabo durante los años anteriores inducen una drástica reducción de núcleo reductor y, consiguientemente, de las camadas de saca. Durante este corto periodo de transición, Sepúlveda lidia principalmente novilladas, dos de ellas en la plaza madrileña de Vistalegre, en 1967 y 1868. Ambas novilladas celebradas durante el mes de junio permiten a los novilleros Gasolina y Martín Recio dar un toque de atención saliendo a hombros del coso de Carabanchel.

Hay que esperar 1969 para volver a ver cuatreños de Sepúlveda : la reaparición del hierro de los hermanos Antonio y Luis se produce el 31 de agosto en Palma de Mallorca, una de las plazas comandada por la familia Balañá con la que los Sánchez de Sepúlveda mantuvo siempre una estrecha relación y sincera amistad. Aquel día, José Fuentes, Paquirri y Dámaso González tocan pelo y triunfan con las reses nacidas a orillas del Yeltes ; empezaba entonces un nuevo y glorioso capítulo para una ganadería aún joven que no dejaría de sorprender a los aficionados por su capacidad de constante regeneración.

2. El toro de las figuras

Durante tres décadas, entre 1970 y 2000, Sepúlveda consiguió colocarse entre las mejores ganaderías españolas. Esas tres brillantes décadas estuvieron marcadas por un sello propio, cada una caracterizada por una serie de elementos que describiremos a lo largo de este capítulo.

2.1. Los años 70

Recorrer la década de los 70 supone adentrarse en una de las épocas más brillante de la historia de Sepúlveda. Época en la que se procede a la introducción de vacas y sementales « condesos » procedentes de Juan Cobaleda y, posteriormente, de otras de Atanasio Fernández y Lisardo Sánchez, esta época marca el momento de plena madurez de la ganadería salmantina : después de treinta años de selección seria y personal, los hijos de don Ignacio Sánchez recogen los frutos sembrados junto con su padre. El trabajo bien hecho desemboca en la definición de un sello propio : el de la clase. Una deslumbrante cantidad de toros marcados a fuego con el hierro de Sepúlveda propicia entre 1970 y 1980 el triunfo de numerosos toreros : exceptuando algún festejo aislado, cada tarde resulta un éxito total, triunfando conjuntamente ganadero, mayoral y toreros. Sin embargo, en aquella época aparecen preocupantes síntomas de degeneración provocada por la alta consanguinidad que poseen los animales de Sepúlveda. El reducido tamaño de la vacada mantenido durante varias décadas y el bajo número de sementales que en aquel entonces padreaban obligó a los ganaderos salmantinos refrescar, cosa que hicieron a finales de la década de los 70.

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Entre 1970 y 1980, muchos toreros pudieron aprovechar la excelsa clase de los Sepúlveda, definida después de más de tres décadas de rigurosa selección, para triunfar en los ruedos más prestigiosos de España. Con toros oriundos del Yeltes se consagraron Antonio Ordoñez y Paco Camino en Barcelona en 1970. Al año siguiente, Palomo Linares, Miguelín y Miguel Márquez triunfan en Granada con una gran corrida del hierro charro. Dos de los toros lidiados destacan por su excelente juego Famoso lidiado con el que Miguelín abrió plaza y Esquiador toreado en último lugar, ambos desorejados por sus matadores respectivos. Una vez más en la plaza de toros de Granada, un matador toca la gloria el 21 de junio de 1973 : Santiago López sale a hombros de su plaza talismán. Dos salmantinos, Julio Robles y « El Viti », puntúan aquella temporada en Barcelona. A finales de temporada, Julio Robles vuelve a la localidad condesa acompañado por Ruiz Miguel con el que vuelve a destacar, obteniendo un trofeo.

Un ejemplar de Sepulveda, el dia del debut de la ganaderia en Las Ventas. Ruiz Miguel lo somete mientras el animal coge humillado y con profundidad los vuelos de la muleta. Fotografia El Ruedo.

Un ejemplar de Sepulveda, el dia del debut de la ganaderia en Las Ventas. Ruiz Miguel lo somete mientras el animal coge humillado y con profundidad los vuelos de la muleta. Fotografia El Ruedo.

El Nino de la Capea con Idiota de Sepulveda al que corta las dos orejas el 12 de junio de 1975. Fotografia El Ruedo.

El Nino de la Capea toreando de forma magistral al toro Idiota de Sepulveda al que corta las dos orejas el 12 de junio de 1975. Fotografia El Ruedo.

La temporada de 1975 marca el debut de la ganadería charra en Las Ventas con una corrida completa lidiada el 12 de junio : llamada repentinamente para sustituir una corrida de Fermín Bohórquez rechazada, la de Sepúlveda saca buena nota. Con ella, otro salmantino, El Niño de la Capea, se alza por la Puerta grande de Las Ventas tras desorejar al buen toro llamado Idiota, alcanzando una de las cumbres de su brillante carrera profesional. A finales de temporada la suerte toca a Paco Alcalde que triunfa a su vez en Barcelona, con los dos apéndices de su primer oponente.

Brava pelea de uno de los toros lidiados por Sepulveda el día de su debut en Las Ventas. Fotografía El Ruedo

Brava pelea de uno de los toros lidiados por Sepulveda el día de su debut en Las Ventas. Fotografía El Ruedo

En 1977, Sepúlveda lidia dos corridas de toros en Barcelona, otra en la madrileña plaza de Vistalegre y otras dos en ruedos de menor relevancia : Vitoria y Almagro. Los hermanos Sánchez de Sepúlveda llevan al coso de Carrabanchel una brava corrida con la que Gabriel de la Casa consigue salir a hombros tras obtener un apéndice de cada uno de los toros de su lote. Durante esta corrida, Diego Puerta toca pelo con el bravo toro lidiado en quinto lugar, al que corta un trofeo. En Barcelona, el sevillano José Antonio Campuzano corta una oreja del toro Bravío-62 y Marcos Ortega otra del Rabinoso-59 mientras el bravo quinto, Dejado-46, brilla por su gran bravura durante un emocionante tercio de varas.

Toros de Antonio Sanchez de Sepulveda lidiados en Madrid el 18 de mayo de 1979. Fotografia Las-Ventas.com

Toros de Antonio Sanchez de Sepulveda lidiados en Madrid el 18 de mayo de 1979. Fotografia Las-Ventas.com

Dos temporadas después, Sepúlveda vuelve a Las Ventas dentro de la feria de San Isidro con una magnífica corrida de toros. Dos de los lidiados ofrecen un juego sobresaliente, destacado con unanimidad por la prensa nacional. Enrejado, toreado por Paco Alcalde, y Hojalatero, matado por Manili, son fuertemente ovacionados por la afición madrileña al ser arrastrados por las mulillas.

La década acaba de forma brillante en 1980, con resonantes triunfos cosechados por Sepúlveda en Barcelona y en Madrid. Dos de los ejemplares lidiados, en la ciudad condal el 6 de abril y en Madrid el 30 de mayo, reciben los premios de mejores toros de la temporada. El toro Imprudente, toreado por Roberto Domínguez en Las Ventas y el buen Escultor, premiado en Barcelona como mejor toro de la temporada en la capital catalana, completan el ya extenso cuadro de honor del hierro charro. Aquel 6 de abril, el niño sabio sevillano Emilio Muñoz se presenta en Barcelona y corta las dos orejas de su primer enemigo. Lo acompañan, para su presentación, los matadores de toros Joaquín Bernadó y Luis Francisco Esplá.

Durante esa época, dos toreros lograron entenderse de forma sobresaliente con los toros de Sepúlveda de Yeltes. Sin lugar a dudas, fue el albaceteño Dámaso González el que mejor supo lucirlos. Consiguió, en innumerables ocasiones, triunfar ante ejemplares nacidos en los prados de Sepúlveda. También fue el caso, aunque en menor grado, de Paquirri. Descubramos esta apasionante época desde la perspectiva de las relaciones privilegiadas que mantuvieron estos dos toreros con la ganadería de los hermanos Antonio y Luis Sánchez de Sepúlveda.

2.1.1. La especialidad de Dámaso González

Importante derechazo realizado por Damaso Gonzalez el día de su exultan triunfo en Albacete, el 12 de septiembre de 1970. Fotografía El Ruedo

Importante derechazo realizado por Damaso Gonzalez el día de su exultan triunfo en Albacete, el 12 de septiembre de 1970. Fotografía El Ruedo

Suele decirse del éxito de las ganaderías que está siempre vinculado con uno o varios toreros. En el caso de Sepúlveda de Yeltes, resulta curioso comprobar como Dámaso Gónzalez estuvo clara y estrechamente vinculado con la época de esplendor de los toros criados por los hermanos Sánchez. Los datos demuestran que el torero encontró la materia idónea para triunfar durante diez años cada vez que se enfrentaba a los toros de esta ganadería.

Pedro Tapia dando la vuelta al ruedo con los matadores el 12 de septiembre de 1970 al morir el tercer toro de aquella apoteósica tarde. Fotografia El Ruedo

El mayoral Pedro Tapia dando la vuelta al ruedo con los matadores el 12 de septiembre de 1970 al morir el tercer toro de aquella apoteósica tarde. Fotografia El Ruedo.

El idilio entre la vacada charra y el torero de Albacete se inicia un 30 de agosto de 1969, día de la reaparición de Sepúlveda en Palma de Mallorca. Obtiene dos trofeos y acompaña en su salida a hombros a Paquirri, otro torero especialista de los Sepúlveda. Juntos, Paquirri y Dámaso González forman un alboroto en Albacete el 12 de septiembre de 1970 : tal magnitud tiene el triunfo cosechado que, a mitad de corrida, el público puesto en pie obliga a Pedro Tapia, histórico mayoral de Sepúlveda, a dar la vuelta al ruedo acompañado por los diestros. La revista El Ruedo relata el acontecimiento de esta forma :

Tarde de emoción verdadera. De locura en la plaza. De auténtica petición unánime de trofeos. La Fiesta, en su pedestal. Baste decir de entrada, para avalar nuestra afirmación, que se han cortado nueves orejas y tres rabos. Y que el público ha sacado en apoteosis a los tres matadores a hombros.

Dámaso González corta un total de cuatro orejas y dos rabos, a un primer toro de Sepúlveda y a un bravo segundo de Lisardo Sánchez. Enorme tarde la del diestro albaceteño, resumida con un sinfín de superlativos por el cronista.

Qué extraordinaria tarde de toros ha ofrecido a sus paisanos. ¡Qué valor le ha echado a la cosa, qué riñonera suya, qué aguante, que mayúsculo mando, qué citas desde lejos y de frente, qué intuición al « agarrar » al toro en la mismísima cara y dibujar sin corrección alguna de sitio los redondos perfectísimos con ambas manos…! […] Ya lo hemos dicho, al referirnos a él, en más de una ocasión : si torear es parar, templar y mandar, no hay duda de que Dámaso González es un torero de cuerpo entero.

Paquirri, en Albacete el 12 de septiembre de 1970. El toro de Sepulveda humilla de forma extraordinaria en su muleta. Fotografia El Ruedo.

Paquirri, en Albacete el 12 de septiembre de 1970. El toro de Sepulveda humilla de forma extraordinaria en su muleta. Fotografia El Ruedo.

Aquel día Paquirri se entretiene en cortar un total de cuatro orejas y un rabo, destacando su sobresaliente faena ante el cuarto ejemplar.

Esta temporada de 1970 supone también el rotundo éxito de Sepúlveda en Barcelona, la tarde del 2 de agosto. En el ruedo de la Monumental catalana, Antonio Ordóñez obtiene tres trofeos, dos del Golfillo-64 y una del Carcelero-39, Paco Camino dos del quinto llamado Junquillo-56 y el salmantino « El Viti » una oreja del tercer toro, Espumoso-68. Una corrida « memorable » según firma el cronista Julio Ichaso en las columnas de La Vanguardia.

Memorable fue también la temporada de 1971 : Exceptuando una corrida de toros, celebrada en Granada el 12 de junio, todas fueron matadas por Dámaso González : con cada una de ellas el torero de Albacete consigue triunfar con rotundidad. Logra un total de 15 orejas de las 16 que ofrecían sus ocho oponentes, a las que se suman cuatro rabos. Desde Hellín hasta su bastión de Albacete, pasando por Palma de Mallorca y Calahorra, Dámaso se consagra junto con la vacada charra. En Hellín, tras dos valerosas faenas, obtienen los máximos apéndices del primer ejemplar de su lote y dos orejas del segundo. Triunfa junto a Antonio Rojas, que obtiene un rabo del tercer Sepúlveda de la tarde. El juego irregular dado por los toros impide a Paquirri acompañar a los dos toreros en su despedida triunfal. Cuatro trofeos concede el público mallorquín a Dámaso y otros dos del cuatro Sepúlveda a Curro Rivera. En Calahorra, Paquirri, Juan Antonio Alcoba « Macareno » y Dámaso González se reparten un total de diez orejas y cuatro rabos, dos de ellos otorgados al diestro albaceteño. Un excelente animal llamado Hojarasca, lidiado en tercer lugar, disfruta del espléndido momento en el que se encuentro Dámaso : lucido por él, resulta premiado con una vuelta al ruedo póstuma. La crónica anónima publicada en El Ruedo relata de la siguiente manera la triunfal tarde de Calahorra :

Dámaso toreó de capa con elegancia y muy ajustado. Con la muleta templó muy bien, sobre todo cuando llevaba al toro a media altura. Series muy ligadas y perfectamente rematadas. Mucho valor y mucho aguante. Dos pinchazos y media estocada al primero. En el que cerró plaza, estocada. Todo para él. Cuatro orejas y dos rabos.

De nuevo con Sepulveda, en su tierra de Albacete, Damaso Gonzalez triunfa en 1971, cortando tres orejas y un rabo. Fotografia El Ruedo.

De nuevo con Sepulveda, en su tierra de Albacete, Damaso Gonzalez triunfa en 1971, cortando tres orejas y un rabo. Fotografia El Ruedo.

En su feudo de Albacete, para la feria de 1971, Dámaso elige nuevamente la ganadería de los hermanos Luis y Antonio Sánchez de Sepúlveda. Con ella vuelve a triunfar, esta vez junto con Miguel Márquez. Dos orejas y un rabo obtiene este último, tres y un rabo el diestro oriundo de Albacete.

Dada la perfecta conjunción que existía entre la vacada salmantina y él, Dámaso apuesta por matar la totalidad de las corridas de toros lidiadas por la familia Sánchez en 1972. El 2 de julio, el usía de la monumental catalana concede a Dámaso González los máximos trofeos tras cuajar al Pajaraco-80 de Sepúlveda después de realizar una espléndida faena relatada con inspiración por Julio Ichaso en las columnas del periódico catalán La Vanguardia.

Lancea a la verónica como prólogo de la portentosa faena. Dámaso González centra al burel en un inteligente trasteo por bajo y ya el huracán de su toreo de susto enseñorea la fiesta. Las zapatillas dejan la huella de un breve círculo porque el maestro el eje y el toro cangilón dominado que adorna el filo de sus astas con hilillos de plata. Ajuste máximo, temple perezoso y belleza plástica es el resultado del ir y venir del toro embebidos en los pliegues de la muletilla del albaceteño… Y de toda la faena, un circular completo de pasmo. Dámaso abate a Pajarraco de media en lo alto, y con las dos orejas y el rabo como trofeos recorre el anillo.

También pierde, el torero, los trofeos del buen Aguilucho-25 con el que realiza una buena faena. Apenas un mes después del importante éxito cosechado en Barcelona, Dámaso se reencuentra con toros de la ganadería en la localidad francesa de Frejus. Triunfa nuevamente y recibe las dos orejas del primer ejemplar de su lote. En el coqueto coliseo de la ciudad, su compañero Antonio José Galán aprovecha la calidad de sus dos oponentes para sorprender al público de la localidad mediterránea. Cuatro orejas, con petición de rabo, concede el usía al torero cordobés.

Un ejemplar de Sepulveda, arrancandose al caballo durante la corrida concurso de ganaderias celebrada en Salamanca en 1973. Fotografia El Ruedo.

Un ejemplar de Sepulveda, arrancandose al caballo durante la corrida concurso de ganaderias celebrada en Salamanca en 1973. Fotografia El Ruedo.

En 1973, Dámaso González vuelve a triunfar con toros de Sepúlveda en Cuenca, cortando dos orejas del cuarto ejemplar de la tarde. Julio García y el Niño de la Capea, que completaban el cartel, salen a hombros, ambos con dos apéndices, y el diestro salmantino con el rabo del sexto Sepúlveda. En la corrida concurso celebrada en la glorieta de Salamanca, Dámaso González obtiene un trofeo del toro que defiende los colores de la divisa perteneciente a los hermanos Sánchez.

Damaso Gonzalez en Valencia, el 24 de julio de 1979, ante un buen Sepulveda. Fotografia Cano.

Damaso Gonzalez en Valencia, el 24 de julio de 1979, ante un buen Sepulveda. Fotografia Cano.

La presencia de Dámaso González en los carteles de las corridas de Sepúlveda empieza a hacerse menos frecuente : puntualmente el torero albaceteño lidia sus toros y triunfa con ellos. El 24 de septiembre de 1975 por ejemplo, firma una buena actuación en Barcelona con toros nacidos a orilla del Yeltes. Cuatro temporadas después, en 1979, durante la valenciana feria de las Fallas, Dámaso vuelve a triunfar con una gran corrida de Sepúlveda. Sale en volandas después de cortar una oreja a cada uno de sus oponentes. Del conjunto del lote destaca el ejemplar llamado Recluso, premiado como toro más bravo de la temporada valenciana. En 1982, en la feria de julio de Santander, Dámaso vuelve a encumbrarse con reses de Sepúlveda : cosecha un total de cuatro orejas y un rabo y sale en volandas del Coso de Cuatro Caminos junto con el sevillano Tomas Campuzano, después de obtener éste los máximos trofeos del quinto toro del encierro.

Una tarde de 1984, durante la feria de San Isidro, se cierra triunfalmente en la plaza madrileña de Las Ventas el círculo del idilio que mantuvo Dámaso González con toros de Sepúlveda. Dos soberbios ejemplares nacidos en los llanos prados del Yeltes dan un magnífico juego en el ruedo venteño. El excelente Tramposo I propicia el éxito de Dámaso González, que le corta una oreja. Del lote enviado por los hermanos Sánchez de Sepúlveda, destaca otro muy buen ejemplar llamado Sacristán, lidiado por Espartaco.

2.1.2. La debilidad de Paquirri

Sin lugar a dudas, Francisco Rivera Pérez « Paquirri » fue otro de los toreros que consiguió un magnífico acople con las reses criadas en las tierras de Sepúlveda. Múltiples fueron los triunfos cosechados por el torero andaluz gracias a la calidad los toros de estirpe « contreras ». Entre 1969 y 1980, Paquirri sale a hombros, exultante, de casi todas las plazas en las que se enfrenta a los Sepúlveda. Tres orejas y un rabo en Palma de Mallorca en 1969, cuatro apéndices y un rabo en Albacete el 12 de septiembre de 1970 en la tarde histórica que describimos anteriormente, cuatro orejas y dos rabos en Calahorra el 31 de agosto de 1971, dos orejas y otra rabo en Albacete diez días después, sobreponiéndose a la sosería de los toros. En 1972, Paquirri sale en volandas de la monumental de Barcelona tras conseguir dos trofeos del mejor ejemplar del encierro, un toro llamado Bonachón-77, tras realizar una grandiosa faena y matar a su oponente de una fulminante media estocada. « Recibe las dos orejas de « Bonachón », con las que recorre la arena, recibiendo flores y devolviendo toda clase de prendas » relata en La Vanguardia el entusiasta Julio Ichaso. Finaliza el mes de julio y Paquirri corta una nueva oreja en Palma de Mallorca, última que logrará de un toro del hierro charro hasta 1974.

Después de varios meses sin suerte con ejemplares de Sepúlveda, se reanuda el idilio entre Paquirri y los toros de Sepúlveda el 26 de mayo de 1974 : en Barcelona, obtiene un trofeo de un Sepulveda. A finales de temporada, en Zaragoza Paquirri culmina su trayectoria con toros de esta vacada, obteniendo un total de tres orejas tras dos brillantes actuaciones. Sería el último éxito importante y rotundo del diestro nacido en tierras gaditanas de Zahara de los Atunes cosechado con un toro de la vacada charra.

2.2. La edad de plata de Sepúlveda : los años 80

Un hondo ejemplar de Sepulveda

Un hondo ejemplar de Sepulveda

La década de los años 80 supone una metamorfosis consustancial de la ganadería de Sepúlveda, en primer lugar porque el tamaño de la vacada aumenta de forma significativa. Durante estas diez temporadas, en pleno proceso de expansión, Sepúlveda lidiará en torno a diez festejos cada año en las plazas de máxima relevancia de la geografía taurino, rompiendo con la tradición de lidiar casi exclusivamente en cosos de segunda categoría. Irrumpe el hierro salmantino con fuerza tanto en Francia como en España en los cosos más importantes, impuesto por las principales figuras del momento. Con los años 1980, se inicia la época más conocida de la ganadería charra : la relevancia del escaparate en el que se presenta el hierro de los hermanos Sánchez confirió a la trayectoria de Sepúlveda un prestigio todavía mayor que el que había adquirido hasta entonces. Adentrémonos en este glorioso periodo en busca de las claves del éxito de una ganadería en su esplendor.

2.2.1. Rumbo Atanasio

Unas de las claves del éxito de Sepúlveda fue la acertada introducción de reses procedentes del Conde de la Corte realizada a partir de 1967, hasta finales de los años 1970, con el fin de sanear la ganadería. Efectivamente, la vacada estaba profundamente afectada por una consanguinidad muy alta, inducida por el reducido tamaño de la vacada conservado durante treinta años.

José Maria Manzanares simulando la suerte suprema ante Jaquerito-60, indultado en Samadet (Francia.) Fotografia publicada en Le Courrier de Ceret.

José Maria Manzanares simulando la suerte suprema ante Jaquerito-60, indultado en Samadet (Francia.) Fotografia publicada en Le Courrier de Ceret.

Ya en 1967, los propietarios de Sepúlveda se dirigen hacia Javier Solís de Casablanca para adquirir una punta de vacas procedentes de la ganadería de Juan Cobaleda. De estas vacas procede una de las reatas más importante que ha tenido Sepúlveda durante las ultimas décadas : la familia de los « Jaqueritos », que tantas alegrías ha dado a los hijos y a los nietos de Ignacio Sánchez, llegó a Sepúlveda con la punta de hembras comprada a Javier Solís. Entre los descendientes sobresalientes de esta reata se encuentra un excelente novillo ,marcado con el número 60, indultado por José María Manzanares en el coso cubierto francés de Samadet, durante un festival celebrado el 19 de febrero de 1989. Padreó posteriormente en la ganadería durante un tiempo, aunque no dio satisfacción a Iñigo Sánchez Urbina, actual representante de la vacada. Más allá de este sobresaliente ejemplar, otros Jaqueritos dieron alegrías a los ganaderos charros : entre ellos, el Jaquerito-25 lidiado en Barcelona el 7 de julio de 1991 por Finito de Córdoba o el negro Jaquerito-22, que dio un juego sobresaliente en Arles el 2 de abril de 1994. Con este toro Enrique Ponce pudo lucirse y cortar la única oreja de la tarde. Durante esa misma temporada, otra res procedente de la reata de los Jaqueritos permitió el triunfo de Jesulín de Ubrique en Zaragoza el 13 de octubre.

Enrique Ponce toreando al buen Jaquerito-22 de Sepulveda, en 1994 en la plaza de toros de Arles. Fotografia de Yvon Pares.

Enrique Ponce toreando al buen Jaquerito-22 de Sepulveda, en 1994 en la plaza de toros de Arles. Fotografia de Yvon Pares.

La aportación de vacas y del semental Malagueñito de Atanasio Fernández en 1977, seguida por la compra del toro llamado Gironero de Lisardo Sánchez al año siguiente fue un revulsivo para la ganadería ya que aportó una movilidad y un trapío que no lucían los toros que se criaban en la finca de Sepúlveda a finales de los años setenta. El éxito de Sepúlveda se sustentó en el acertado cruce realizado entre las dos ramas de la ganadería, la de estirpe Contreras a través de Juan Terrones y la del Conde de la Corte por mediación de Juan Cobaleda. La estrategia de selección imaginada por Antonio Sánchez dio excelentes resultados durante dos décadas : tanto con reatas procedentes de una rama como de otra, Sepúlveda logró triunfar en muchas plazas de primera y segunda categoría.

En 1981 Palomo Linares triunfa en Linares ante reses de Sepúlveda, al igual que Valentín Lujan durante una novillada celebrada en Palma de Mallorca el 28 de junio del mismo año. En 1982, Santander es el escenario privilegiado en el que se celebra una triunfal corrida de toros gracias al comportamiento superior de los toros del hierro salmantino. Dámaso González obtiene un total de cuatro orejas y un rabo, y sale a hombros con Tomás Campuzano, después de que éste cortara los máximos trofeos del quinto ejemplar de la tarde. Juan Antonio Esplá, todavía novillero con caballos, triunfa en Benidorm el 7 de agosto de 1983, paseando cuatro orejas de los novillos de Sepúlveda. Tres semanas después, tres toros lidiados en Bilbao son ovacionados al ser arrastrados, el último bajo el diluvio.

Entre las plazas en las que Sepúlveda se encumbró durante la década de los 80, cabe mencionar la de Salamanca en cuya feria Sepúlveda consiguió, en tres ocasiones durante los años 80, hacerse con el prestigioso trofeo llamado del Toro de Oro concedido al mejor toro lidiado

2.2.2. Salamanca : la gloria de Sepúlveda

El desafio en tierras de Sepulveda

El desafio en tierras de Sepulveda

En la historia de Sepúlveda resulta curioso comprobar como tardó la ganadería en imponerse en la feria de la capital de su comarca : Salamanca. Exceptuando un toro lidiado en el marco de una corrida concurso celebrada en 1973 y algún festejo celebrado en las décadas anteriores con reses de la vacada charra, pocas veces tuvo la oportunidad de presentar toros en el recinto de la Glorieta. La década de los años 1980 supuso la vuelta del hierro salmantino a la entonces prestigiosa feria del toro de la ciudad. No dejo escaparse la oportunidad para consagrarse en lo que lo que iba a convertirse en su feudo : en efecto, en tres ocasiones durante los años 80 Sepúlveda conseguiría el afamado premio del Toro de Oro.

En primer lugar, se hizo con él gracias al toro llamado Pajarero, toreado por Nino de la Capea en primer lugar, el 14 de septiembre de 1984. Además de este animal sobresaliente, Yiyo corta una oreja del tercero y Paco Ojeda las dos del sobrero de Marqués de Albayda. Unos meses antes en Jaén, Luis Francisco Esplá desoreja un buen toro de Sepúlveda mientras Julio Robles, El Soro y Curro Durán triunfan en el ruedo catalán Figueras el 6 de mayo, reuniendo un total de 8 orejas y un rabo. En Barcelona, Emilio Muñoz destaca ante un gran toro del que corta un trofeo. La temporada de 1984 marca claramente el inicio de un brillante periodo de la trayectoria de Sepúlveda. Se encadenarán a partir de ahí los éxitos de la vacada charra en los ruedos españoles y franceses.

El Nino de la Capea toreando por chicuelinas a Pajarero de Sepulveda, ganador del premio Toro de Oro de la feria de 1984 de Salamanca. Fotografia Aplausos.

El Nino de la Capea toreando por chicuelinas a Pajarero de Sepulveda, ganador del premio Toro de Oro de la feria de 1984 de Salamanca. Fotografia Aplausos.

Al año siguiente, en 1985, Paco Ojeda, El Capea y Manzanares firman un rotundo triunfo en Salamanca, punto culminante de la temporada de Sepúlveda. Los dos primeros cortan las dos orejas del tercer y del quinto toro, y el diestro alicantino con los máximos trofeos del cuarto ejemplar de la tarde. A este toro, llamado Campesino, José María Manzanares cuaja una obra maestra, recordada todavía hoy por los aficionados de la capital charra. Gracias a él, Campesino, Sepúlveda recoge una vez más el premio que recompensa al mejor toro de la feria salmantina. Durante esta temporada, Ortega Cano y Victor Mendes corta un trofeo a los toros de Sepúlveda en Barcelona a principios de temporada. Morenito de Maracay, José Antonio Campuzano y el Niño de la Capea salen a hombros de la plaza de toros de Muro de Mallorca con reses de la ganadería. En Valencia, Espartaco y Tomas Campuzano logran un auricular de uno de sus oponentes durante la feria de Julio.

El Niño de la Capea vuelve a puntuar con toros de Sepúlveda, esta vez en la plaza de toros madrileña de Las Ventas el 28 de mayo de 1986, cortando una oreja, en una temporada menos prolífica para Sepúlveda. En efecto, se reduce casi del 50% el número de toros lidiados en aquella temporada. 17 toros y 14 novillos componen la camada de saca de la temporada 186, lidiándose en Las Ventas, en Barcelona, una corrida y dos novilladas, en Villanueva del Arzobispo, donde triunfan Emilio Oliva y Juan Rivera, en Salamanca, donde sale a hombros el Soro después de obtener una oreja del sobrero de Sepúlveda lidiado en sexto lugar.

Paciencia bajo las encinas de Sepulveda

Paciencia bajo las encinas de Sepulveda

A pesar de haber triunfado repetidamente en La Glorieta en los años, Sepúlveda no entra en el elenco de ganaderías elegidas para participar en la feria de Salamanca de 1987 y de 1988. El mercado de Francia se abre a Sepúlveda durante estas temporadas, siendo los ruedos de Mont de Marsan y de Béziers los escenarios en los que la vacada charra logra sus tardes más importantes. El 22 de julio de 1987, Ortega Cano y Espartaco salen a hombros la plaza de toros llamada del « Moun ». Apenas un mes después, Espartaco vuelve a triunfar con reses de Sepúlveda, esta vez en Béziers, acompañado en su éxito por el matador luso que tanto cartel tuvo en Francia, Victor Mendes.

En la temporada de 1988, Fernando Cepeda Corta una oreja a un Sepúlveda en Madrid, siendo esta corrida la de más relevancia de las lidiadas durante el transcurso de ese año. En plazas de menor importancia como Linares, Pozoblanco, Saint Sever o Bolaños de Calatrava, Sepúlveda presenta reses que permiten el lucimiento de los toreros. Tanto en Linares como en Ciempozuelos, se premia con una vuelta al ruedo a uno de los toros. Sin embargo, la categoría menor de esas plazas impide que los buenos resultados cosechados tengan un eco significativo. Hay que esperar la temporada 1989 para volver a ver la ganadería de Sepúlveda triunfar en sus feudos más importantes como fueron Madrid y Salamanca.

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Aquel año 1989 tiene especial importancia en la trayectoria de la ganadería porque supone la vuelta triunfal a la feria de Salamanca, consiguiendo un nuevo premio del Toro de Oro con Cigarero-53, designado mejor toro del ciclo por la Junta de Castilla y León. Ante él, Ortega Cano realiza una faena cumbre, premiada con una sola oreja a pesar de la importante magnitud del impacto causado por el diestro entre los aficionados. El respetable pide la vuelta al ruedo para Cigarero-53, no concedida de forma inexplicable por el Presidente. Exultante, Ortega Cano da nada menos que tres vueltas al ruedo al finalizar su labor, recogiendo las ovaciones insistentes del público salmantino. 1989 es también la temporada en la que Sepúlveda recoge el premio que atribuye el Ayuntamiento de Madrid al mejor toro de la feria de San Isidro. Enrejado II-61, un toro negro bragado, procedente de la estirpe « contreras », pelea con bravura en el ruedo venteño. Rafael Perea « El Boni » le corta una oreja. Finalmente, la temporada 89 es la del indulto de Jaquerito-60 en Samadet, toreado por José María Manzanares. Una temporada que marca la recuperación definitiva de su sitio en las grandes ferias del panorama taurino.

2.2.3. El idilio con Espartaco

Si en los años 70 vimos que Dámaso González y Paquirri fueron los toreros que mejor entendieron y supieron lucir a los toros de Sepúlveda, cabe mencionar el nacimiento de un nuevo idilio entre la vacada charra y un matador de toros, a principios de los años 1980 : Espartaco suele acartelarse con mucha frecuencia junto con toros herrados con el hierro de Sepúlveda. Los triunfos que cosecha en las plazas de mayor importancia de España y de Francia con toros de Sepúlveda, gracias a su capacidad para lucirlos y desvelar su fondo de bravura, permite a la vacada salmantina encumbrarse y adquirir un prestigioso caché.

Triunfo de Espartaco en Bilbao, en 1983, bajo un auténtico diluvio. Fotografia Cano.

Triunfo de Espartaco en Bilbao, en 1983, bajo un auténtico diluvio. Fotografia Cano.

Dicho idilio se inicia el 8 de julio de 1986 en la plaza de toros Monumental de Barcelona donde Espartaco sale a hombros tras cortar tres orejas a su lote. Al año siguiente, Espartaco apuesta por el hierro de Sepúlveda para sus comparecencias en tierras galas. Con Jaquerito y Baratero, de los que obtiene respectivamente una y dos orejas, triunfa en Beziers el 14 de julio de 1987. Una semana más tarde, en Mont de Marsan logra un nuevo éxito cortando las dos orejas de último toro del encierro. En Guadalajara también se acartela con toros de Sepúlveda pero no toca pelo y no consigue la racha positiva iniciada en el mes de julio. La temporada de 1988 frena puntualmente la marcha triunfal emprendida por Espartaco con reses de esa ganadería : se enfrenta a ellos en Arles y en Beziers, esta última plaza en la que obtiene un trofeo del quinto toro de la tarde.

En 1989, se reanuda la feliz combinación entre Espartaco y los toros de Sepúlveda. En Madrid el diestro corta un trofeo del quinto toro. En Salamanca, la presidencia le concede otro auricular de una res de Sepúlveda.

Danzarin, de Sepulveda, empujando con fijeza bajo el peto, en la corrida concurso de Jerez de la Frontera celebrada el 19 de mayo de 1990. Fotografia publicada en Courrier de Ceret.

Danzarin, de Sepulveda, empujando con fijeza bajo el peto, en la corrida concurso de Jerez de la Frontera celebrada el 19 de mayo de 1990. Fotografia publicada en Courrier de Ceret.

La temporada 1990 es especialmente importante para la ganadería y para el diestro sevillano : ambos triunfan juntos en Haro el 2 de Junio, antes de hacerlo una semana después en la gris arena de Bilbao. En Pamplona, Espartaco desoreja a su oponente de Sepúlveda el 13 de julio, saliendo a hombros del coso navarro. El éxito se repite en ese mismo coso un año después, le 12 de julio en 1991 : la magnitud del triunfo se duplica al cortar Espartaco las dos orejas de cada uno de sus toros, los llamados Bengala-53 y el bravo Judio-84. El diestro oriundo de Espartinas sale a hombros junto con Ortega Cano : éste desoreja al primer ejemplar de su lote, Mallorquín-2, y obtiene un trofeo del quinto toro de la tarde, un animal llamado Perdiguero-34.

Otro momento importante para el hierro charro llega a finales de la temporada cuando Cesar Rincón triunfa en Madrid después de corta una oreja a un sobrero de Murteira Grave y otra al toro llamado Cardiaco-54 de Sepúlveda. Convencido de que la ganadería de Sepúlveda podía ofrecerle las mejores condiciones para triunfar, Cesar Rincón se acartela con el hierro charro en casi todas las corridas que lidia la vacada salmantina al año siguiente. En Sevilla, junto con Espartaco y Curro Romero, en la plaza mayor de Salamanca, en Bilbao, en Barcelona, en Pamplona y en Santander, Cesar Rincón apuesta por Sepúlveda, aunque consigue triunfar con esta ganadería solamente en Pamplona.

Todavía en 1991, Espartaco sigue tocando pelo con reses de Sepúlveda : en Almería obtiene una oreja, al igual que en Guadalajara el 14 de septiembre, ante un buen ejemplar marcado con el número 51. Precisamente en esa corrida, el toro Cubajaro permite a Litri realizar una importante premiada con una mención especial por la Caja de Ahorro Promed. En Pozoblanco, Litri vuelve a triunfar con reses de Sepúlveda, cosechando un total de tres orejas mientras El Soro lo acompaña en su salida a hombros, después de hacerse con un trofeo de cada uno de sus toros.

Tres instantáneas del rotundo triunfo de Espartaco en Pamplona en 1992 ante toros de Sepulveda. Fotografias publicadas en Courrier de Ceret.

Tres instantáneas del rotundo triunfo de Espartaco en Pamplona en 1992 ante toros de Sepulveda. Fotografias publicadas en Courrier de Ceret.

Magnifico natural de Espartaco en Pamplona en 1992.

Magnifico natural de Espartaco en Pamplona en 1992. Fotografia publicadas en Courrier de Ceret.

En 1992, continúa el idilio en Pamplona. Esta vez, se unen Ortega Cano y Cesar Rincón para ofrecer una histórica tarde con Espartaco. Espartaco y Ortega Cano desorejan al primer toro de sus lotes respectivos, este último al superior ejemplar llamado Soñero, mientras el torero colombiano, corta una oreja de cada uno de sus oponentes. El 26 de abril de 1992, Espartaco torea en la maestranza sevillana toros de Sepulveda junto con Curro Romero y César Rincón. Muchos de los toros previstos son rechazados en el reconocimiento y se traen algunos de los que habían sido reseñados para San Isidro. Si la suerte no acompaña a Espartaco, Curro Romero aprovecha la gran calidad del cuarto ejemplar de la tarde, Delicado-15, para dibujar una decena de muletazos sobresalientes. El mismo día, Cesar Rincón da una vuelta al ruedo tras despachar al buen Carasucia-64.

Curro Romero en Sevilla, ante un buen Sepulveda, en 1992. Fotografia publicada en Courrier de Ceret.

Curro Romero en Sevilla, ante un buen Sepulveda, en 1992. Fotografia publicada en Courrier de Ceret.

Para sus principales compromisos, Espartaco apuesta por Sepúlveda en 1993. Si se topa con una corrida complicada y peligrosa en Sevilla, donde consigue ser ovacionado tras despachar a Mallorquín-86, toca pelo en Bilbao. En el albero gris de su plaza de toros de Vistalegre, desoreja al superior Delicado-8 y obtiene otro trofeo del Escultor-85, un animal procedente de la estirpe « contreras » con la que fundara en los años 40 su vacada Don Ignacio Sánchez. Le acompaña en su triunfo José María Manzanares después de cuajar a otro ejemplar superior llamado Campesino-39. El diestro colombiano Cesar Rincón obtiene a su vez un trofeo, del Lunero-45. En Madrid, Espartaco no puede lucirse ante Esquiador-58, el único Sepúlveda al que se afrenta. Solamente Finito de Córdoba logra ser ovacionado tras lidiar a Preciosito-90.

A partir de la temporada de 1994, Espartaco empieza a dejar de afrontar corridas de Sepúlveda. Con su desinterés empieza la rápida desaparición de la ganadería de los carteles más importantes de la feria de España. Dos años después, Sepúlveda entra en un bache del que intenta salir todavía hoy luchando, manteniendo un patrimonio genético de gran valor y el legado heredado durante de tres generaciones.

2.3. Los años 90

Extraordinaria fotografia hecha por Carlos Pereletegui de una trinchera dibujada magistralmente por Joselito en Barcelona ante un Sepulveda, en 1991.

Extraordinaria fotografia hecha por Carlos Pereletegui de una trinchera dibujada magistralmente por Joselito en Salamanca ante un Sepulveda, en 1991. Fotografias publicadas en Courrier de Ceret.

Después de cincuenta años marcados por el prestigio importante adquirido por la vacada salmantina, Sepúlveda empieza a sufrir a partir de los años 1990 de una irregularidad que seguramente le perjudicó a medio y largo plazo. Aun así, durante estos años, el hierro charro crió varios toros de nota : algunos de ellos permitieron a varios toreros triunfar en plazas importante, como fueron por ejemplo los casos de Enrique Ponce y de Juan Mora. Recorramos esta época e intentemos percibir las razones de la rápida pérdida de caché que sufrió, justificada o injustificadamente, la ganadería de la familia Sánchez de Sepúlveda.

En 1990, Sepúlveda envía a Madrid dos excelentes toros a Madrid : Voluntario, toreado por Fernando Lozano el día de su confirmación de alternativa, y Judio, toreado por José Ortega Cano. Aquel día, Ortega Cano logra corta una oreja. El joven confirmante destaca de nuevo ante un toro de Sepúlveda en Logroño, el 24 de septiembre de 1990, obteniendo un trofeo del toro que cierra plaza.

Brava pelea de un Sepulveda en 1990 en Barcelona.

Brava pelea de un Sepulveda en 1990 en Barcelona.

De nuevo Ortega Cano se hace con un apéndice en Madrid el 18 de mayo de 1992, después de realizar una faena importante a un toro de Sepúlveda. El 14 de junio, en Bilbao, Enrique Ponce se consagra, con tres orejas en su esportón. Triunfa de nuevo en Linares el torero valenciano el 29 de agosto. A raíz de estos triunfos consecutivos con Sepúlvedas, Enrique Ponce apostó por la ganadería charra y fue, sin lugar a dudas, la última figura del toreo en hacerlo.

93-94 : El toro de Primera

Durante la temporada de 1993, varios toros de Sepúlveda destacan, especialmente en Bilbao, triunfal corrida de la que hemos hablado anteriormente, Madrid y en algunos ruedos franceses. En Las Ventas, Sepúlveda presenta un bravo y manejable ejemplar para la corrida concurso celebrada el 2 de mayo. Hospedero-24, un toro negro girón, defiende los colores de la divisa charra, mientras su matador, Frascuelo, se deshace de él a duras penas, siendo pitado al retirarse en el callejón. En Valencia, Enrique Ponce protagoniza una encerrona y se enfrenta a un buen toro, llamado Tentador-27. La res se rompe una pata durante la lidia y no puede desarrollar las buenas condiciones apuntadas durante los primeros compases de la lidia. En Nîmes Joselito sale a hombros después de matar tres toros, uno de ellos inicialmente sorteado por Julio Aparicio herido por Delicado-32. El diestro madrileño se alza a la altura de dos buenos toros, los llamados Baratero-23 y Secretario-26, a los que corta una oreja. En septiembre, Joselito se encierra con seis toros de Sepúlveda, cosechando un único trofeo del toro llamador Burgalés-76. En Parentis, Juan José Padilla, Andrés Sánchez y Canales Rivera lidian una novillada marcada con el hierro de Sepúlveda. El salmantino Andrés Sánchez brilla ante Tramposo-44 al que corta un apéndice, al igual que Canales Rivera ante el sexto utrero del encierro, llamado Hospedero-77.

Manolo Carrion con el buen Hospedero-28 de Sepulveda : con este toro, recibió la alternativa en marzo de 1994 en Valencia. Fotografia Cano.

Manolo Carrion con el buen Hospedero-28 de Sepulveda : con este toro, recibió la alternativa en marzo de 1994 en Valencia. Fotografia Cano.

Manolo Carrion con el buen Hospedero-28 de Sepulveda : con este toro, recibió la alternativa en marzo de 1994 en Valencia. Fotografia Cano.

Manolo Carrion con el buen Hospedero-28 de Sepulveda : con este toro, recibió la alternativa en marzo de 1994 en Valencia. Fotografia Cano.

En 1994, Enrique Ponce corta en Arles la única oreja de la tarde al toro Jaquerito-22, un animal superior del que hablamos anteriormente. Aquel día, Cesar Rincón es ovacionado en dos ocasiones, después de matar dos toros de estirpe « contreras », Imprudente-76 y Enrejado-2. Unos días antes, Ponce había paseado otro trofeo, esta vez en Valencia, después de lidiar al toro Tentador-6. También había obtenido una oreja Manolo Carrión del encastado sexto llamado Tabaquero-5. En Madrid, Enrique Ponce vuelve a destacar con un toro de Sepúlveda llamado Tramposo-13 del que pasea un auricular. Es ovacionado tras despachar al sexto ejemplar de la tarde, de nombre Falucho. En Barcelona, Javier Conde y Vicente Barrera obtienen un trofeo en la novillada celebrada el 10 de abril, respectivamente a Taquígrafo-58 y a Secretario-59.

La vacada de Sepúlveda vuelve a Arles a finales de temporada para defender los colores de su divisa en el marco de una corrida concurso. El toro Delicado-79 gana el premio concedido al mejor toro. Protagoniza tres encuentros con el caballo durante un lúcido primer tercio y pelea con nobleza en la muleta de Ortega Cano que recibe una ovación después de estoquearlo. Dos semanas después, el toro Cigarrero-53, procedente de una reata de Atanasio Fernandez, es premiado con la vuelta al ruedo póstuma en la plaza de toros murciana de Yecla después de haber sido cuajado por Enrique Ponce. El diestro obtiene los máximos trofeos del excelente Sepúlveda.

Juan Mora saliendo a hombros de Las Ventas a finales de la temporada 1994, tras cortas dos orejas a los toros de Sepulveda. Fotografia Cano.

Juan Mora saliendo a hombros de Las Ventas a finales de la temporada 1994, tras cortas dos orejas a los toros de Sepulveda. Fotografia Cano.

Dos importantes éxitos cierran la temporada 1994 de Sepúlveda : En Madrid Juan Mora se consagra con Campesino-19 y con Hospedero-60, cortándoles una oreja a cada uno de ellos el 28 de septiembre. Dos semanas después, Jesulín de Ubrique logran un rotundo triunfo en Zaragoza : Jesulín pasea una oreja de Jaquerito-80 y los dos trofeos de Esquiador-4 premiado con la vuelta al ruedo, mientras El Tato cosecha dos trofeos, uno del Andrajoso-38 y otro de Madrigado-24.

Vuelta al ruedo del excelente toro Esquiador-4, toreado por Jesulin de Ubrique en 1994 en Zaragoza. Fotografia Cano.

Vuelta al ruedo del excelente toro Esquiador-4, toreado por Jesulin de Ubrique en 1994 en Zaragoza. Fotografia Cano.

Con este mayúsculo éxito se acaba una brillante temporada : con él se cierra también una de las épocas más prestigiosa de la trayectoria de Sepúlveda, abriéndose otra más delicada

4. Mantenerse e innovar

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Serio toro de Sepulveda

Desde el albor de siglo XXI, Íñigo Sánchez Urbina pelea, con afición y paciencia, para volver a levantar una ganadería de primera fila y recuperar el prestigio perdido durante la década de los 90. Desde 1994, la vacada charra ha quedado relegada a un segundo plano. Olvidados por las figuras del toreo, los toros de Sepúlveda han desaparecido de las ferias más importantes del panorama taurino. Aun así, algunos ejemplares nacidos a orillas de Yeltes han propiciado el éxito de los toreros como fueron los casos de Cariotito lidiado en Madrid por El Fandi en 2002, el buen Enrejado al que se enfrentó Sergio Martínez en Las Ventas el 29 de junio del 2003 o el excelente Taquillero-110 toreado por Ivan Vicente unos días antes en esa misma plaza. Aquel año, Antón Cortés corta una oreja del sobresaliente Secretario-23, el 31 de agosto en Barcelona. Varias novilladas presentadas recientemente en Francia han permitido el triunfo de sus matadores : en Saint Gilles, por ejemplo, Camille Juan y el diestro portugués Antonio Joao Ferreira triunfan con novillos de la ganadería el 18 de agosto del 2007; Damián Castaño sale en volandas de la plaza de toros de Riscle el 6 de agosto del 2011.

A pesar de estos éxitos, menos contundentes que los cosechados en épocas anteriores, la ganadería de Sepúlveda no logra volver a imponerse, de momento, en las principales ferias de España y de Francia. Para conseguirlo, el actual representante de la ganadería, Íñigo Sánchez Urbina trabaja a partir de la materia prima heredada de su abuelo don Ignacio y, con ella, intenta acerca el tipo de toro que cría al de sus sueños.

Un bonito utrero de Sepulveda.

Un bonito utrero de Sepulveda.

4.1. Las huellas de « contreras »

Toros de Sepulveda en los lustrosos pastos de la dehesa.

Toros de Sepulveda en los lustrosos pastos de la dehesa.

Cualquier aficionado al toro atestiguaría que pasearse en primavera por los resplandecientes campos de Sepúlveda es una delicia para la vista. Entre un verde mar de hierba, pastan los toros que cría en la actualidad Iñigo Sánchez Urbina. A la belleza del llano paraje se conjuga la de los animales que viven en sus prados. Por la heterogeneidad de los tipos morfológicos que presentan, los toros de Sepúlveda llaman poderosamente la atención por la riqueza genética que suponen.

Los conceptos modernos, como el de encaste, han perjudicado mucho a ciertas ganaderías. Además de no designar nada concretamente, estos conceptos como el que mencionamos han despreciado precisamente la variedad que sus utilizadores pretendían defender. Considerar que los toros de una ganadería se reducen a un tipo morfológico y comportamental uniforme es, sin duda alguna, un grave error. Sus consecuencias son la monotonía tantas veces denunciada y el empobrecimiento genético de la vacada. Tomar en consideración la diversidad genética que puede tener una ganadería es un punto de partida fundamental si se quiere, a medio y largo plazo, salvar encastes hoy en día en vía de desaparición. Por ello mismo, resulta fundamental evitar la uniformidad

Un bello ejemplar de Sepulveda.

Un bello ejemplar de Sepulveda.

Maltratada por un sector del tendido aficionado precisamente por haber diversificado sus tipos mediante la introducción de vacas y sementales de diversas procedencias, la ganadería de Sepúlveda es hoy en día poseedora de un patrimonio genético de gran valor, muchas veces desconocido por dicho sector crítico. A pesar de ser presentada con frecuencia como procedente del « encaste Atanasio Fernández », Sepúlveda mantiene más de la mitad de sus hembras procedentes de reatas « contreras » adquiridas a Juan Terrones. Aunque la introducción de vacas y sementales procedentes de otras estirpes haya inducido una mutación del tipo y del comportamiento de los toros de Sepúlveda, el método de hibridación ha permitido a los herederos de Antonio y Luis Sánchez conservar parte del patrimonio genético inicial. En el fenótipo de los toros que hoy en día pastan en los verdes campos de Sepúlveda, se puede apreciar perfectamente huellas dejadas por las vacas adquiridas a Juan « Terrones ».

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Las manchas blancas que se pueden ver en el toro n°29 nacido en 2009, se podían apreciar ya, aunque de otra forma, en el año 1949. Ahí está el caso de Bichero-49, toreado por Antonio Caro en Barcelona el 10 de abril de aquella temporada.

Bichero-49, toreado en Barcelona el 10 de abril de 1949 por Antonio Caro. Fue un excelente ejemplar, hijo de .... Fotografia de El Ruedo.

Bichero-49, toreado en Barcelona el 10 de abril de 1949 por Antonio Caro. Fotografia de El Ruedo.

Por otra parte, las huellas dejadas por un gran semental llamado Heredero-17 se pueden apreciar todavía en la actualidad. Los pelos tostados que, en alguna ocasión, lucen los toros de Sepúlveda son, en gran parte, herencia de aquel toro fundacional.

4.2. ¿El meltingpot salvador?

Las esperanzas de Sepulveda, en marcha hacia un ilusionante futuro.

Las esperanzas de Sepulveda, en marcha hacia un ilusionante futuro.

Consciente de la delicada situación en la que ha llegado la ganadería familiar, Íñigo Sánchez Urbina apuesta por la elaboración de un toro adecuado a los nuevos gustos del público. Para ello, pretende sustentar su trabajo en las raíces que su abuelo construyó después de comprar a Juan Terrones un lote de una trentena de hembras y el semental Presidente. La estrategia seguida desde principios de los años 2000 consiste en la introducción de virtudes comportamentales y morfológicas que poseen otras estirpes pertenecientes a las ramas de Vistahermosa, para paliar las carencias que pueden tener los Sepúlveda nacidos del cruce entre las estirpes de “Atanasio” y de “Contreras” que imaginó su padre, Antonio.

Enfrentamiento de generaciones en Sepulveda

Enfrentamiento de generaciones en Sepulveda

Llamativas hechuras de este Sepulveda de la nueva Era.

Llamativas hechuras de este Sepulveda de la nueva Era.

Desde hace unos diez años, varios sementales marcados con los hierros de Daniel Ruiz, El Torreón, Sánchez Arjona, García Jiménez y Conde de Mayalde (este ultimo, con el numero 22) han cubierto las vacas de Sepúlveda con la esperanza de que puedan aportar las virtudes tan deseadas por Íñigo Sánchez Urbina. Cierto es que algunos de ellos han marcado claramente las morfologías de las reses nacidas en las llanuras de Sepúlveda.

En esta dura labor de reconstrucción, solo el tiempo puede demostrar los aciertos del ganadero y los posibles fallos de la estrategia seguida. Conocedor de la materia prima que tiene entre las manos, Íñigo Sánchez Urbina es, sin lugar a dudas, la persona mejor indicada para llevar a cabo la consolidación de Sepúlveda. Su sensibilidad y su paciente dedicación para mantener el patrimonio genético legado por sus antepasados serán sus mejores armas para luchar, en un contexto socio económico delicado, contra vientos y mareas. El tiempo le dará seguramente la razón ; por lo menos, es lo que deseamos a una discreta familia de grandes ganaderos.

Seriedad y personalidad de los ejemplares de Sepulveda.

Seriedad y personalidad de los ejemplares de Sepulveda.

Julien Aubert